miércoles, 28 de julio de 2010

Intensamente lleno

Hay días en los que se amontonan demasiadas cosas... Algo acaba, te cortas el pelo, escuchas cómo a ella le sale el dolor por la boca, te aburres, trabajas, aprendes algo nuevo, emprendes otra cosa de las que manejabas sólo en el pensamiento, descubres que otra ella, a la que pusiste en un pedestal lejano hace mucho, también sigue teniendo sueños y pisa fuerte, como tú... Redescubres el poder de la sintonía con un mail llegado directamente del pasado que corresponde a 9 años atrás, te das cuenta de que has aprendido a escuchar a tu padre, a ponerte en la piel de tu hermano... Haces cosquillas a tu sobrina y sientes la seriedad demasiado metida en el cuerpo cuando ella te las hace a ti, miras los ojos de tu abuela cuando te cuenta cómo conoció a tu abuelo, sonríes yéndote al pasado con ella, echas de menos a alguien que no conoces, vuelves a saber que la soñadora en la que te convertiste una vez sigue estando contigo y que ahora empezais a llevaros bien... Estrenas camiseta, te apetece volver a ponerte un vestido, acaricias la parte que menos te gusta de tu cuerpo, aceptas que no gustas a todo el mundo, ni a la mitad, ni al cuarto, y quizá ni a dos, pero te gustas a ti misma... Haces planes, inventas, planeas... y sigues viviendo.
Hay días en los que se amontonan demasiadas cosas...

3 comentarios:

PazzaP dijo...

Y cuado eso pasa... ¿cómo te sientes?

Nebroa dijo...

Pues sabes pazza? me siento verdaderamente bien... Como el título de la entrada. Así

PazzaP dijo...

Fantástico que lo concretes. Podrías estar intensamente llena de malestar. :P