miércoles, 16 de junio de 2010

Y pensaba que apenas nada quedaba expuesto al control de mis manos, pensaba que sólo una parte dependía de mis ganas, y que todas las demás pertenecían a eso tan efímero que se hace llamar vida y que nadie sabe quién inventa las normas, o las reglas o las leyes para sentirla... Y ahora resulta que quizá mis manos puedan atraer lo que quiero, o al menos moverme en campos donde quizá crezcan las flores que persigo desde hace tiempo. La solución que busqué era contraer el deseo, bloquear los instintos, negar el sueño, mirar a otro lado. Cuando supe que era imposible y casi me di por vencida, presté atención a otras voces y por primera vez sentí que mis deseos no son distintos a los de los demás, que si en el nombre difieren no tienen por qué ser diferentes del todo. Y si yo misma aconsejo con palabras llenas de verdad que busques siempre aquello que quieres, que no te des nunca por vencido y que todo es posible bajo las nubes, empecé a aconsejarme por las noches, en el silencio que nadie escucha, que tal vez yo podía ser esta vez la bien aconsejada. Y abría los ojos de par en par ante la incredulidad, 'qué podría hacer yo para experimentar aquello que deseo'? Y así sigo, medio temblando en un nuevo escenario, en el que puedo ser protagonista y no sólo una actriz que se quedó sin nada en el reparto...

2 comentarios:

PazzaP dijo...

Sabias palabras, querida Nebroa.
Siempre eres hermosa, pero ahora incluso brillas con más intensidad.

Nebroa dijo...

Jo Pazza, muchas gracias. Has de saber que me llevé tus palabras, al leerlas, a la cama esa noche, y me abracé por estar aprendiendo a brillar sin deslumbrarme