miércoles, 2 de junio de 2010

Seguramente nos es mucho más fácil acceder a los recuerdos oscuros y dolorosos que a aquellos que nos hicieron sonreir... Quizá nuestro patrón mental se mueve en el valle en donde lo bueno que nos ocurre es obligado y lo malo injusto. Por eso nos cala más hondo aquello que nos frustró y nos defraudó que lo que nos hizo sonreir. Lo que esperamos porque sí no tiene el poder de llevarnos con frecuencia al cielo y lo que no esperábamos porque nos inventamos que nunca sucedería suele arrastrasnos al infierno...
Y luego, cuando eres mayor y miras con las gafas de la realidad aquello que te rodea empiezas a ver que nada viene cosido a la vida, que todo puede ser un milagro, te arranque las lágrimas o te sacuda las sonrisas...

4 comentarios:

Casía dijo...

me asombra tu sensibilidad, sigue, tus relatos me han encantado

Nebroa dijo...

Bienvenida Casia... Para cuando quieras volver ;)

Para dijo...

Por alguna razon que desconozco, pero por la que doy gracias todos los dias,las cosas desagradables, las broncas los cabreos, las heridas... se me olvidan muchisimo mas facilmente que las cosas que me hicieron reir y respirar mejor.
Creo que es mi salvavidas particular hasta que vengan a rescatarme de mi planeta.

Nebroa dijo...

Para, yo siempre he sido muy así, me parezco a ti en lo de obviar lo que más me causó dolor. Por ejemplo en amigos, en amores, siempre entendí las otras opciones, en ese mismo momento, y te juro que con el paso del tiempo hasta olvido la cuestión y nunca sé muy bien qué me hicieron, qué me dolió, que me frustró. Mis amigas, por ejemplo, respecto a hombres 'hijosdeputa', siempre me dicen que no saben cómo sigo hablando con algunos... Y yo te prometo que... es que el pasado allí se quedó, sin más...