miércoles, 19 de mayo de 2010

Realidad

Que tengo los pies en el suelo y aunque mi mente vuela y vuela al país que nunca existió, comienzo a crear las cuerdas que la atan a la realidad.
No puedo inventar paraísos, ni debo inventar infiernos.
Todo lo que ves es lo que hay. Sus ventajas, sus inconvenientes. Ni todo el universo es negro ni el resto maravillosamente blanco. Una vida a medias, ahora aquí, ahora allí. Vendrá el dolor y vendrán las risas. Como ahora.
A veces se me hincha el pecho de ganas y me dejo llevar por la ilusión, empiezo a creer que todo irá bien, todo. Con mayúsculas. Y enseguida vuelvo a mirar con los ojos abiertos y entiendo que una parte irá bien, otra mal, otra regumal y otra regubien. No hay sentencias, clarividencias, certezas absolutas. Hay vida. Con todo el vendaval de experiencias que ello conlleva.
Pero es que yo querría que... Es que yo sueño con... Es que a mí me gustaría que...
Sí, vale, no tienes por qué acabar con tus deseos, pero que no se cumplan no puede hundirte allí donde nunca existió la sonrisa.
Todo ese huracán de ideas que asolan tus laderas, el seismo de pensamientos que atraviesan tu estampa en cada instante puede desmontarse en el mismo momento en el que pongas luz, en el mismo instante en el que sepas entenderte, comprenderlas una a una y empezar a cubrirlas de realidad, cosa que, permíteme que te lo apunte, no solías hacer con frecuencia...
Siempre es un buen momento si lo que quieres es empezar a cambiar lo que más te daña...

8 comentarios:

Rizar el rizo dijo...

A veces la resignación es la mejor consejera. Soñar a ratos, llorar a veces, todo en su justa medida

Fiebre dijo...

Hoy te leo muy atinada. Y no estoy de acuerdo con rizar el rizo.
La palabra no es resignación. Las palabras son realismo, aceptación, madurez (entendida como comprensión de nuestras limitaciones, no esas chorradas de sentar la cabeza etc)

P.d...(Por cierto ¡qué buenísimo está Palop, ahora que lo veo de cerca en la tele!)
Comprensión de la realidad...jamás me volveré a cepillar a un tío como ese.
Recomprensión...A lo mejor si lo conozco, lo siento un gilipollas y ni me apetece tirármelo...

La vida son etapas ni niña Nebroa.

Helena dijo...

Completamente de acuerdo con Fiebre incluso en la P.d. Un besito nena.

Nebroa dijo...

Pues sí, un poco de todo. No quiero llamarlo 'resignación', porque ese término lleva, para mí, connotaciones muy negativas, y no es así como quiero ver la vida y como he decidido mirarla (sin velos). Es realidad. REALIDAD. La mayoría del tiempo me lo pasé yendo de un extremo a otro, los que me conocen lo sabrán, y ahora, pues empiezo a madurar, como bien citas, fiebre, con todo lo que ello conlleva, ser más sensata sobre todo. Lo de consecuente conmigo misma no, en el sentido de que siempre lo he sido, aun cuando toda la tristeza me cabía en la espalda, pero los nuevos pensamientos, la claridad, la luz que voy aportando a lo que pasa en mi mente, me permite más calma, más tranquilidad, no hay extremos malditos de los que siempre se paseaban por el valle de las lágrimas...
En fin... Estoy en proceso, supongo que hasta el día del juicio final todo es aprender y seguir aprendiendo, sólo que yo noto que ahora, este momento de mi vida, es básico, primario. Sentar las bases, o al menos, algunas de ellas...
Muchas gracias por estar ahí

Antonio Misas dijo...

Pensamiento Maduro. ¡Fantástico! yo lo empecé a practicar y me va mejor. Pero no tanta realidad es buena. Creo que podemos inventarnos paraisos y debemos también inventarnos infiernos, por lo menos para escribirlos y sacárnoslos de encima. La realidad es una camisa de fuerza a veces. Es un manicomio como el que nos dejas en las perlas de los bares.
Por otro lado, ir madurando nos ayuda a dejar de sufrir, adquirir la capacidad de dar un giro a un sentimiento o un pensamiento que nos está haciendo daño es fundamental, quitarnos de encima todo lastre nos da calidad de vida y nos sorprende con momento un poco más feliz o menos infeliz. No se, yo un día me dije, ¿por qué me dijo mi padre que la vida era dura? que le den a mi padre y a la vida dura. Me importa un carajo. Mi vida es como yo quiera que sea.

Abrazos

Lenka dijo...

Al final se va consiguiendo. Parece impesable, pero Wendy y la Vampira aprenden a convivir. Así, juntitas. La una con su ilusión y la otra con su cinismo lúcido. No te sientes un poco bicéfala?? A ratos mandará más una y a ratos la otra. Pero mientras las tengas en equilibrio, todo bien!

Nebroa dijo...

Antonio, me encantó tu comentario cuando lo leí... encierra mucha verdad, toda la que ahora golpea mis sienes cada tarde. Lo que aun no sé muy bien es hacer lo que cuentas, supongo que tanto tiempo encerrada en la ilusión que he pasado de lleno a la realidad más absoluta, y se me ha olvidado cómo era lo de imaginar, inventar, crear algo irreal en la mente... Volveré al equilibrio, a soñar con imposibles, que aunque ya no me los crea a ciencia cierta, pueden darle vida a las alas de mi imaginación! :)

Nebroa dijo...

Lenka, en esas estamos, que no termino de compaginarlas aun, quizá he escondido demasiado a una de ellas, y aunque existe, es y está, ahora ha pasado a quedarse durmiendo, o yo misma la anestesio cada amanecer. Sé que me falta darle vida, en su justa medida, para sentirme llena, pero ahora mismo no puedo...