sábado, 17 de abril de 2010

Inventando un presente

Salgo a tomar cerveza regada de marisco (que no al revés) y soy capaz de imaginar que estoy al ladito del mar, no puedo verlo con las antorchas marrones pero puedo oirlo, la otitis que nunca termina de irse puede escucharse como las olas de un mar que nunca está en calma...
Conduzco por aquel pueblo al que iba cuando aun no sabía lo que eran los 20 años, y voy mezclando recuerdos de aquellos días con la historia más cercana que me llevo hace cerca de un año a Nueva York, no quedan bares, ni vida, ni pasos atravesando las aceras como aquel año adolescente, y cerrando los ojos puedo pasear por el mismísimo Asbury Park, y todo aquí, en la misma ciudad que me ve despertar cada día...
Bailo con la niña de sonrisa separada, con la que tiene rizos dorados alrededor de las pestañas, y vuelvo a la niñez que nunca recordé, jugamos y reímos, y me invento mis primeros años pisando el mismo suelo por el que ahora arrastro mis pies...
Conduzco a casa, Eddie Vedder golpea las ventanillas del territorio donde más lágrimas he derramado, y empiezo a dirigir la película que enmarca mi vida, hay fotos, imágenes, Ana está riendo, le brillan los ojos, sonríe y danza alrededor de los faros del mar inventado...
Respiro y bajo del coche, camino a mi hogar, todo está en calma, todo está bien...


4 comentarios:

violetazul dijo...

Qué película, y qué banda sonora, eh?
Qué bueno, que todo se vaya poniendo en paz

Nebroa dijo...

Violeta... Hola! Mua!
Síp, la peli es genial, quiero ser él! jaja... Aquí hay cierta paz, es cierto, cómo están tus afueras?

Rose Kavalah dijo...

Gracias

Nebroa dijo...

Rose, sólo el haber logrado que tu mundo se volviera especial por unos instantes, me hace sonreir ;)