domingo, 18 de abril de 2010

El barro

El sol se escondía en el mismo instante en que la camarera tiraba mi corona vacía y arrojaba tu vaso al mar de jabón del bar donde te vi perdido buscándome... El sol nos regalaba un hasta pronto desde el cristal trasero de tu coche, donde la vida pasa lenta, donde el paisaje cobra fuerza, donde no hay prisa por llegar ni tiempos que cumplir...
Allí, en el territorio mojado de aguas cálidas rozamos el barro que cura, la arcilla que escama la piel y los árboles sujetaban nuestras ropas. Allí, sobre la espalda, recibíamos la lluvia fría en la noche de nuestro sábado.
Comamos, bebamos, disfrutemos de las voces desconocidas, de la mujer del norte, del tipo de la gasolinera, de los ingleses que pasaron horas muertas en el mismo lugar que nosotros, de caminos nuevos, de vuelta a casa... Disfrutemos juntos, sólo tenemos esta madrugada y hoy nos pertenece.
Dejemos que el agua recorra los rincones ajados de nuestra piel, que el jabón limpie lo que más escuece, que la lona rizada ponga fin a todas las lágrimas que he derramado sobre la vida. Déjame reir, como si esta noche estuviera aprendiendo a hacerlo por primera vez. Cambiemos palabras, risas, encuentros y olvidos. Te vas y yo me quedo. Pero nadie podrá robarnos las horas cruzadas a través del mismo viento que empieza a parecer nuevo...

3 comentarios:

Luis dijo...

Si si... mucho comamos y bebamos, pero mis cervezas se congelaron esperando por ti y tu jamón ni lo he olido.... Besi

Rizar el rizo dijo...

Nadie es capaz de borrar un recuerdo

Nebroa dijo...

Rizos... Y nosotros? nosotros mismos, somos capaces de borrar el pasado?