domingo, 28 de marzo de 2010

Un 'no' de los que sientan bien

Fui capaz de decirle 'no' cuando lo habitual y frecuente era la respuesta afirmativa....
Ya sé que tú no abrirías los ojos sorprendido, ni se te rompieron los esquemas, tú no me miras observándome como casi siempre hago yo contigo. Tú miras y si yo estoy allí alcanzas a ver mi silueta o el eco lejano que deja mi voz al hablarte. Por eso no hubo sorpresa para ti, ni viste el muro de hormigón que levanté al hablarte. Pero sabes? yo sí me di cuenta y me sentí bien al poder doblar la esquina aun cuando estabas justo enfrente de mis pasos. Porque sé que me brillan más los labios cuando no los arrastro por tu corazón envasado al vacío.

6 comentarios:

Helena dijo...

Hay "noes" que te dan alas! Besitos.

casper dijo...

Me alegra haber descubierto este espacio, buenas letras,- pasaré mas seguido.
Un abrazo

Lenka dijo...

Es más: hay "noes" que te dan la vida. Yo me arrastré muchas veces por corazones envasados al vacío, incapaz de ese "no" que es tan simple como para ser la primera palabra que aprendemos de niños. El día que reuní valor para decirla, empecé a ser libre. Y justo entonces se me abrieron los ojos, vi y encontré.

Enhorabuena por ese "no".

Nebroa dijo...

Helena, aun las llevo puestas :)

Casper, me encanta tu nombre! Bienvenid@ a este mundo de contradicciones que buscan el equilibriooo! :)

Lenka, no sé si cuando empiezas a decir esos 'noes' que te dan la vida, es irremediablemente oportuno lo de abrir los ojos, ver y encontrar. En mi caso, que aprendí hace un tiempo a hacerlo, he logrado verme. Es eso mismo lo que tú encontraste? tu interior? o tal vez hablas de otros corazones que no iban envasados con papel oscuro!?

Zara dijo...

Pues esta entrada también debería ser mía, pero no lo es... he vuelto a dar una respuesta afirmativa.

Lenka dijo...

Nebroa, lo primero que vi fue a mí misma, sin duda. Con mis grandezas, mis miserias, mis contradicciones, mis miedos, mis taras, mis prodigios, con lo que deseaba de verdad y lo que no estaba dispuesta a aceptar. A partir de entonces por fin pude mejorar lo que de mí no me gustaba (en lugar de quejarme por ello o esperar que cambiara sólo, o que desde fuera no se viera) y saber a ciencia cierta qué cosas jamás volvería a consentir.

Total, que entonces dejé de fijarme en personas que no me convenían. Antes me conformaba con lo que llegara, ahora no. Antes mendigaba afecto, ahora no. No estaba dispuesta a repetir errores pasados, porque ya me conocía mejor y sabía cómo evitarlos, cómo decir "no" sin comerme el coco. Es absurdo repetir siempre las mismas premisas y esperar un resultado distinto, no?? Cuando lo entendí cambién yo y cambié de rumbo. Si quería algo distinto debía ser distinto mi camino, no siempre el mismo.

Y entonces, después de verme todo eso a mí, vi al otro. Al otro que yo quería de verdad. Al que no hubiera visto sin todos los cambios anteriores. Al que, por supuesto, no me habría visto a mí de seguir en las mismas de antes. Nos vimos y aquí estamos. Pasaron cuatro meses desde que decidí bucearme, me hice la autopsia, tiré cosas a la basura, dije "basta" y le conocí. Cuatro meses. Nada. Casualidad? No lo sé. Pero qué curioso que no le vi hasta ese preciso instante, hasta que me decidí a no desviar nunca más la vista hacia corazones envueltos con papel oscuro y distraerme con ellos.