sábado, 27 de marzo de 2010

Océano

Vale que no te apetezca, que no quieras, que no te venga bien, pero si llevases educación en los bolsillos, o gratitud en la solapa, o un mínimo de aprecio tras la frente por las idas y venidas de palabras que nos hemos contado, hubieses, como mínimo, avisado.
Estas cosas vienen bien, al fin y al cabo sirven para algo. Las cojo y las convierto en frases célebres para recordar, así cuando luego me apetezca rozar el aire que respiras, antes de insinuártelo, vendrán a mi memoria a recordarme que hay tantas brisas removiendo otros cuerpos que tu vendabal dejó de ser un punto de destino para mí en el momento en el que, no sólo no quiso mezclarse con el mío, sino que además me trató como polvo seco del desierto... Y yo, yo no soy desierto.

3 comentarios:

Pilar Garcia dijo...

Me ha encantado tu blog.
Te seguiré de cerca.
Un saludo.

Zara dijo...

Es que te he contado lo que me ha pasado y no me acuerdo y ahora estás escribiendo sobre mí? por que lo has clavao jamía!

Nebroa dijo...

Pilar, bienvenida, nos leemos! :)

Zara, en serio? dime que una de las siguientes entradas, la que habla de los 'noes' que dan vida, también ha sido tuya!