miércoles, 24 de marzo de 2010

Llanto

Lloro. No puedo dejar de llorar. Me duele el pecho, los pulmones y el desamor. Me duele no saber seguir. No decidir mi camino. No saber disfrutar. Me duelen los 34, los ascensos y los cuesta abajo a los que siempre me someto. Me duele mostrarme, me duele esconderme. Me duele buscar y no encontrar. Me duelen los ojos, la cabeza y los recuerdos. El vacío, la oscuridad, las preguntas sin respuesta, los caminos sin obejtivo y los finales que nunca llegan a serlo. Me duele no saber qué hacer. Intentarlo y errar. Intentarlo y toparme con paredes negras altivas. Los planes desmotivados, los sueños aparcados, la profundidad escondida y los besos invisibles. Me duele vagar sin rumbo, sentirme marioneta, no saberme guiar, no encontrar cuerdas, no hallar colchones que faciliten el paseo. Me duelen las palabras que vierto aquí, las que me guardo y las que nunca me atreveré a pronunciar... A veces me duele la vida
Y suena en acústico 'born to run' y lloro con más ganas

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