martes, 30 de marzo de 2010

Dos tazas...

Y pasó. Yo no quería y bla bla bla...
Vale, quería, lo quería precisamente con él, pero no así, ni allí, ni de esa manera tan fría, lejana y distante. Ven, voy. Parecía bonito, divertido, entretenido, irreal, atractivo. Ven, voy, adiós. Dónde quedaron todas las caricias deseadas, las miradas interesantes, los roces entre pieles apasionadas, el deseo desbocado en horizontes soñados? Las de él no existían, las mías me las guardé en el bolso antes de subir a su casa, a su hogar de música de guitarras, luciérnagas y estrellas fugaces en el tiempo. No fue bien. No fue el final imaginado meses atrás. Pasó. Nada más.
Y antes de que mi alma saliera esta mañana a buscar sonrisas por los recuerdos, ya se ha encargado la suya de ponerme el freno de mano en la frente.
Y vuelvo a girar.
Hay algo oscuro en mis anhelos y la vida no sabe qué regalarme.

10 comentarios:

Lenka dijo...

Sigues enredada en un corazón oscuro?? Aléjate, pero hazlo en serio y cuanto antes. Lo contrario es seguir expuesta a un dolor que ya hace tiempo que llegó y, encima, estás dejando que tarde en irse.

Si la cosa no va de eso, olvídalo, ni caso. Si va de eso, créeme, esto te hará daño. A ti, sólo a ti.

Nebroa dijo...

Lenka, no sé si es oscuro en sí mismo o se vuelve así conmigo, o si es sólo un corazón que no encaja con el mío aunque yo me empeñe en que sí (aunque sea en la distancia).
No sé qué hacer, sinceramente. Hay polaridad. Hay lejanía, frialdad. En mí hay ganas de acercarme, de quedarme. No sé si ahora las cosas deberían surgir solas o se el empeño en algo trae algún fruto. Ni siquiera sé cómo actuar en ese aspecto... Ya lo sabes, no? perdida...

Lenka dijo...

Es que no me quiero poner de confesora ni de estar de vuelta de todo, pero normalmente cuando alguien se molesta en poner distancia es por algo. Qué te ha dicho? Que le fue mal en otras relaciones y pasa de que le vuelvan a hacer daño? Que no quiere atarse? Que no está preparado? Es que me sé todas esas, y me cabrean.

La primera me jode porque a todos nos han hecho daño y no por eso vamos pagándolo con los demás. La segunda se puede aceptar cuando quieres lo mismo, pero es peligrosa porque tiendes a engañarte, y porque muchas veces el otro te dosifica la cal y la arena para que no te hagas ilusiones pero tampoco te alejes mucho. Y eso confunde, y te vuelves loca, y acabas sufriendo.

La tercera es la clásica del "astronauta emocional". Siempre necesitan espacio. Al final da lo mismo, todas significan algo muy claro y muy contundente: "no tengo la menor intención de quererte". Y es que suele funcionar, Nebroa. No sé con nosotras, pero tengo claro que con muchos de ellos sí. Le dan a un interruptor y logran no pasar la línea, olvidarse de ti, acordarse cuando les conviene. Lo manejan muy bien.

No te quedes esperando que la cosa cambie, porque no suele hacerlo. No cuando un tío ya va con la predisposición a no cambiarlo jamás. Nebroa, no somos sus madres, ni sus psicólogas, ni sus juguetes, salvo que aceptemos serlo. No tenemos por qué cargar con las taras de nadie, ni con las marcas que otras les hayan dejado. No es justo, ni es sano.

Sabes cómo acabó eso para mí? Que fui el intermedio. Porque cuando llegó otra más delgada, más alta y más rubia, dejé de ser "la tía de puta madre, la mejor de todas" (cada vez que oía eso yo me aferraba a ello pensando que al final sí que me querría) y me dieron puerta. Porque, coño, qué cosas, con la otra no le importaron sus cicatrices, ni la falta de aire. Por qué? Porque yo no le gustaba lo bastante y la otra sí. Pero claro, si le dices a alguien claramente que no te gusta lo bastante, te quedas sin follar. Es así. Así que él me contó pelis y yo me las creí. Culpa mía, por aceptar lo que no me hacía feliz.

Mi consejo es que huyas de eso. Que digas "no". Por tu bien. Observarás dos cosas: que él mutará en encantador de serpientes o bien que (encima!) se sentirá ofendido. Porque si es de la clase que creo, Nebroa, no tiene pensado quererte pero le joderá horrores que tú no le quieras. Si es de ese tipo, del egoísta enfermizo, lo verás.

Huye de Peter Panes, de Astronautas y de traumados. No aceptes jamás nada que no alcance lo que tú quieres, porque es de locos hacerlo. Cuando alguien te quiere y quiere estar contigo no se anda con condiciones, ni peros, ni te saca el contrato ni te pone límites. No te dice: "sólo te querré hasta aquí". Te quiere, punto, no le da vueltas ni pone excusas. Si te sirve lo que te ofrece, perfecto, pero creo que no es así cuando te sientes perdida. No pierdas tiempo ni neuronas con alguien que no quiere darte lo que buscas.

Lorena Chavarría dijo...

sabes leí lo siguiente a mi me sirvió...quizá solo para hacerme desaparecer y no pensar en lo que no fue..

"Todo está indicando que debes retirarte. Si continúas donde estás, lágrimas serán vertidas inútilmente. No estés. Retrocede, desaparece dignamente. No huyas. Retírate en silencio, sin que nadie lo note. Deslízate suavemente. No es éste tu lugar. No perseveres obcecadamente en tu objetivo. Si todo se ha mostrado adverso y, lo que es peor, dudas, es que no es éste el momento ni el sitio oportuno. Vete sin dejar rastro alguno, y no habrá heridas que cicatrizar. "

hay veces que debemos retirarnos...despacito... y cuando tomamos fuerzas si lo merece volver.

Un beso

Vagamundos dijo...

Es un salto al vacío. Pero no es un vacío cualquiera. Uno ve un precipio y dice "me tiro, no me tiro". Cuando te tiras (con dos cojones) pierdes toda preocupación. A lo sumo el susto, pero nada más. ¡Ya te has tirado! Lo peor que puede pasar es que te pegues la ostia de campeonato, pero ya no puedes hacer nada.

Este vacío es distinto. Es estar en un precipicio, pensar si tirarte o no, si arriesgarte o no. Y es jodido, porque cada vez que te levantas, te incorporas, vas al baño, te miras en el espejo, te duchas, te vistes, vas a la calle, tomas café, trabajas, vuelves a desayunar, vuelves a trabajar, almuerzas, coges el coche, caminas, paseas, compras, regresas a casa, cenas, te lavas los dientes y te metes en la cama deseando que la noche pase lo antes posible, cada vez que haces cada cosa, te encuentras al filo de ese precipicio, y en todas esas ocasiones, debes tirarte, una y otra vez, una y otra vez.

Jodido porque hay que ser muy fuerte para estar convencido de arriesgarte tantas veces y sentir que la angustia no desaparece.

Nebroa dijo...

Lenka, te leía antes de comer y es como otras veces le dije a Amanda, una mujer amiga, capto lo que quiero captar, lo que quiero leer, lo que sé, en el fondo, que es cierto, verdadero.
El caso no encaja a la perfección con ningunos de los que expones, ni siquiera ha dicho palabras. Nada, no hay ni excusas, ni explicaciones, no hay nada, salvo el sexo de la última noche, que no encajaba para nada con la relación que manteníamos. Él me muestra música, hablamos superficialmente de la vida, volvemos a hablar de música. Nunca dio una muestra de 'me gustas, o me atraes, o me... '. Nada. Salvo lo que ocurrió la otra noche. Así que no, claro que no alcanza lo que quiero, lo que me gusta, lo que ansío que aparezca. No es nada, salvo todo lo que hay montado en mi mente, mentiras, y promesas inventadas por mí, por la parte de mí que cree que puedo conseguir algo que ahora, en este presente, no existe ni tiene atisbos de aparecer.
Pero te leo, y tantas veces he pensado lo mismo que tú, tantas veces me he visto enredada aun diciéndolo en asuntos similares que creo que ya está bien. No, claro que no es lo que quiero. No, claro que no tiene algo que me llena. No, claro que no me quiere ni seguramente le guste algo más que para un polvo mal consentido. No existe. Yo no me lo he quitado de la cabeza y quizá ni siquiera haya pensado una sola vez en lo que pasó el lunes por la noche. No, no estamos en el mismo punto, ni siquiera cerca. No, no es lo que quiero.
La ansiedad me persigue, necesito calmar mis ganas, encajar mi deseo con la realidad contraria con la que se encuentra. Necesito un día, dos? un mes? no pinto nada en su vida, simplemente eso. Y tiene las trazas de que aunque esto avance, se convierta en uno de los casos que explicas tan bien... Así que sí, para qué? Sólo necesito un poco de tiempo, llámalo huir, alejarme, separarme, seguir con mi camino, ese que no sabe a donde va, pero sabe a dónde no quiere ir...
Tengo que darte las GRACIAS así, en mayúsculas, por venir, por enseñar, por mostrarme, por tirar de mí, por poner verdades por escrito. Gracias, de corazón

Nebroa dijo...

Lorena... Voy a imprimir tu párrafo, conciso, concreto, directo. Seleccionar, imprimir. Y aquí, pegadito al monitor, me ayudará a cumplir con el que, al fin y al cabo, es lo mejor para mí. Aunque yo me invente otros finales. Gracias...

Nebroa dijo...

Vagavidas, esa es mi vida y esos son mis días. Saltaron lágrimas al leerte, así sin más, sólo porque tus palabras pusieron sonidos a lo que soy la mayoría del tiempo.
Dices que hay que ser muy fuerte, esa es la parte que se me olvida,no veo el logro que me supone mantenerme a flote, veo la debilidad por no haber aprendido a vivir de otra manera... Y lloro porque quiero seguir siendo fuerte sin rendirme, pero me cuesta tanto...

Lenka dijo...

Esto es muy duro, y cuesta, y lo peor de todo es SABER cómo son las cosas y no lograr ni por esas escapar de lo que viene. Esto es no tener nada más en la cabeza, y notar opresión en el pecho, y ganas de llorar a cada rato. Pena, angustia, ira, rencor, y preguntarse mil veces "por qué cojones no me quieres, maldita sea? Es que no soy bastante buena para ti?"

Esto es el caldo de cultivo de tres millones de pensamientos irracionales, y la frustración de saber que lo son y no poder evitarlos.

Pero se puede, Nebroa. Se puede con un pasito tras otro, formando poco a poco una colección de "noes" en el alma, escupiéndolos uno a uno, primero con pavor, luego cada vez más alto, más chula. Se puede, llenando cada minuto con mil pirujerías y trucos, con distracciones, hasta que de repente un día...

Los huecos se han llenado solos, la angustia ha volado, no hay más preguntas. La vida ha seguido, y estás a salvo, y ni recuerdas qué demonios te hizo sufrir tanto. Miras atrás y dices: "pero él?? Por qué él?? Pero qué le veía??" Y te matas de risa. Lo malo es que todo esto es palabrería. Cierta, pero inútil ahora mismo. Tú sabes que de esta no palmas. Que sales. Pero sabes cuánto cuesta. Ojalá fuera un click, ya, ahora. Mientras lo peleas no ves el final, y de repente un día piensas: "cuándo fue la última vez que pensé en él???" Y no te acuerdas, porque ha pasado ya.

Mientras dure ese camino tan ingrato, suerte y ánimo. Y palante siempre. Llegarás y lo sabes. Y serás más chula, más sabia, más fuerte, más dura, más guapa y, sobre todo, más feliz y más libre. Esa certeza y ese subidón lo compensan todo. Besos!

Nebroa dijo...

Lenka... Gracias, de verdad. Gracias...
Tengo la sensación de que eres la Ana que seré algún día

(en cuanto a nuestras conversaciones virtuales, te he contestado en la última entrada... y continuamos hablando)