jueves, 25 de marzo de 2010

Contestando

Te debo algunas palabras aunque éstas no sean esas que busco.
Cuando ayer leí tu mensaje en el móvil justo en el instante en el que hacía el descenso del Sella sin freno alguno, llegaron tus letras. Yo también te quiero. Pero no existen los duendes, los magos, ni las hadas. No existen las varitas mágicas, ni los espasmos repentinos que cambian el rumbo de una vida. No existe nada de lo que tú querrías hacer conmigo. Convertirme en una persona feliz agitando unas alas llenas de purpurina compradas en el chino de abajo. No existe eso. Pero me gusta ver la parte de ti que se disfraza de peter pan cuando sueña con esos milagros invisibles... Sí, te quiero, yo también te quiero

3 comentarios:

Cicatrices en el suelo dijo...

Haciendo referencia a todos los enseres mágicos de los que hablas, recordé el altar que cuelga del techo sobre mi cama. Un día te dedicaré una foto del mismo para que veas que aún queda quien crea en las hadas. Que no se diga; sin fé no hay esperanzas.

Anónimo dijo...

Estoy contigo cicatrices en el suelo , es una pena que debido a que vivimos en un era en la cual , vales lo que consumes , se hayan perdido los sueños .
Desde que creemos saberlo todo nos permitimos , reirnos de las creencias de nuestros antepasados y hablo del principio de la humanidad...N

Nebroa dijo...

Claro que creo en las hadas... a veces finjo que no creo en ellas por si me da por convertirme en una y no volver a aparecer ante los ojos normales