domingo, 14 de marzo de 2010

Como era de esperar anoche me quedé sin la cena imaginada, pero sí que la compartí con alguien que tiene mucho que ofrecer, se llama María, tiene 4 años y es mi sobrina, cantamos, bailamos, hablamos y nos reímos. A veces la vida te concede lo que pides... aunque no sea lo que esperas. A ver si de lo que se trata es de afinar más los flecos sueltos del deseo en cuestión... Porque con lo del pelo me parece que ha pasado lo mismo, no lo querías blanco? pues blanco lo tienes, tan blanco que es nuclear, con destellos del universo! y claro, tiene tintes de ceniza gris claro, porque si te has quemado la cabeza durante mucho tiempo, qué te va a quedar, eh? qué te va a quedar? pues coño, la ceniza! Además, qué coño? estoy guapa, rara, pero guapa.
Y puedo hablar de lo trivial, de lo vanal y de lo superficial... porque es mi sensación de vacío la que se viste de eso para aparentar que está llena, se pone la peluca gris, se come la carne con sonrisas y trabaja hasta los domingos, sólo para no inundarse de lágrimas salidas de la nada

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