miércoles, 10 de febrero de 2010

Ventilando la lejanía

No tengo ganas de hacer nada, sabes? Salvo construir el terremoto que sacudiría tus ojos hasta alcanzarme. Salvo ametrallar tu corazón perdido desempovándolo hasta que lograse encontrarme. Salvo atrincherarte al final del pasillo de casa desnudando tu alma hasta comerla con prisa, dejándote vencido buscándome. Dejándote sin aliento. Exhausto. Rendido. Mío.

3 comentarios:

Ex-compi dijo...

menos mal que no querías hacer ná

Fiebre dijo...

Estoy con ex-compi. Es un buen comienzo.
Las ganas absolutas de no hacer ná quitan hasta las ganas de arrinconar a nadie en los pasillos.

Nebroa dijo...

Esas ganas no las he perdido... nunca. Creo.