martes, 2 de febrero de 2010

Se alejó de mis manos, se fue despacio acelerando la lejanía, me dejó con los ojos abiertos y el pulmón izquierdo temblando de ganas. Se escapó del lugar donde yo le permití crecer, siguió caminando por la ladera oeste, donde yo no llegaré nunca. Y se apagaron mis ganas de probar sueños, de saborear nuevos intentos, de alcanzar retos cercanos y olvidados.

4 comentarios:

E dijo...

:(
Vaya...

Nebroa dijo...

Más bien se esfumó antes de iniciar el camino... Mañana más! :p

silvo dijo...

Ya te volverán, he visto "a orillas del dolor" creo que eta de la esperanza también cre, hablo de memoria y ahora ¿de qué?, al menos sabes que pasa por diferentes estados de ánimo y que el péndulo, quise ayudarte, vuelve a la posición anterior que te gustaba, claro que quizás te gusta más que no se mueva de ahí, pero eso ya es incontrolable, un beso

Nebroa dijo...

Al final silvo, me he acostumbrado al péndulo, y el movimiento no es tan malo como creía antes... Mua