jueves, 4 de febrero de 2010

Ríos y círculos

Sigo el cauce del río de la noche, de la oscuridad que alienta mis deseos más repetidos. De esos que se repiten como cuando escuchaba música en los vinilos ajados y la aguja siempre saltaba en el mismo lugar. Sonaba y sonaba la misma letra, el mismo ritmo, durante los mismos segundos que tardaba en ir al tocadiscos a moverlo dándole un golpecito sutil. Así son mis sueños recurrentes, se paran, saltan y saltan, suenan y resuenan en mi alma, la vuelven cansada, y en vez de alentarla a continuar, esperan ansiosos a que abra los ojos y les de el golpe certero, el adecuado para dejarlos ahí, sedientos en el pasado, mientras la vida continua con otros sonidos, otros ritmos, otros ruidos...
Todo da vueltas, soy un centro alejado de su circunferencia. Todo pasa ahí, donde yo no puedo ni tocarlo, condenada a estar siempre alejada de la curva perfecta. Todo sucede y sin mí (mi visión, mi mirada, mi creación) el todo desaparecería, pero nunca puedo alcanzarlo...

No hay comentarios: