lunes, 1 de febrero de 2010

Puedo, no puedo

De las mil trescientas cincuenta cosas que tengo que hacer en los próximos 15 días creo que no hay ninguna que me agobie. Es bastante enriquecedor mirarme ahora con cierta calma, sabiéndome otras veces muy ajetreada por los constantes problemas que venían de fuera. Es como saber que no puedo con todo a la vez, conocer que el secreto está en poner una cosa detrás de la otra, en darme tiempo y no meterme prisa, teniendo la seguridad de que todo saldrá bien. Tan bien como soy capaz de hacerlo en este momento.
Es exactamente esa la asignatura que acabo de aprobar. Pero también sé que en cuestiones internas que tienen que ver con el pensamiento, la mente y la agonía de las ideas recurrentes que me conciernen, tendré que estudiar con empeño durante todas las vacaciones...

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