martes, 2 de febrero de 2010

Instantes de gloria

Lograré vencer los miedos, pasaré por encima de las montañas de reproches que me hice, volveré con mis pasos al lugar que en sueños toco con los dedos. Llegaré donde nunca antes he llegado, me comeré el mundo que me rodea y me inventaré otro nuevo. Seré por fin una sonrisa abierta, llena de posibilidades y ganas. Me despojaré del surco que dejaron mis lágrimas, avanzaré por las laderas de la paz, del amor y de la suerte. Golpearé mi corazón contra mis propias rocas hasta deshacer su coraza. Será mío. Me pertenecerá. Y cabalgaremos juntos por los horizontes anhelados, hasta caer rendidos sólo unos pocos segundos antes de la muerte...

5 comentarios:

María dijo...

Hay que comerse el mundo aunque estemos todos colgados del mismo abismo..

El silencio y otras palabras dijo...

Ay ¡¡qué ganitas de que sea así!!

Babilonio dijo...

Demasiados futuros, me suena a aplazamiento indefinido.
Empieza, merece, la pena.

Un saludo.

Sí es lo que parece dijo...

Eso es y que nada ni nadie te frene o te impida hacer todo esto. Que te acompañen si quieren y tu lo permites. Pero nunca dejes de cabalgar por tu horizonte deseado (bonita frase)

Saludos

Nebroa dijo...

María, si todos nos comemos el mundo que nos rodea, qué quedará de él?

Sí, ganas, ansias más bien :)

Babilonio, sabes? el caso es que mientras lo escribía quería cambiar algunos tiempos verbales, poner algún presente, pero no me salía, era como forzado. Aun así, tienes razón, dejar abiertas las ganas sólo para el futuro no trae nada al presente, que es lo único que tenemos...

'Sí', ya sabrás que es difícil, que el horizonte no siempre podemos escogerlo nosotros mismos, y que a veces las ganas de convertir otros en lo que nos gusta es más bien imposible. Aun así, esos son mis deseos, y en eso intento caminar cada mañana :)