sábado, 20 de febrero de 2010

De las nubes al suelo en menos de lo que dura tu respiración

Como remolinos se ponen a bailar mis pestañas, porque de repente lo pensado no es lo que veo y lo imaginado empieza a tomar forma. Me pongo a danzar con ellas por dentro, aunque por fuera sólo se vea una piedra gigante anclada al suelo sin zapatos. Hay un atisbo de terremoto en el epicentro de mi mente y empieza a soplar el aire huracanado en el costado de mis sonrisas. Salto hasta tocar la luna que anda descalza como yo y cuando estoy a puntito de rozarle los dedos de los pies vuelve a pararse todo. De golpe. Sin más. En un sólo instante. Todo se queda inmovil. Como hace tan sólo dos segundos. Me precipito al vacío que hace tiempo que dejó de estar lleno y caigo deprisa. Desciendo. Dejo de volar, y de bailar, y de soñar. La realidad que se escapa por detrás de tu voz me ha devuelto al polo norte.

3 comentarios:

E dijo...

Para cuando ese libro?
Quiero uno dedicado....

Gata dijo...

Hola guapa, me gusta leerte, es como sentarse en un jardín con fuentes y el sonido del agua y los pájaros ;)
besos linda, espero q estés bien
muas

Nebroa dijo...

E... un día me pongo. No, ponerme de sexualr no, que eso siempre, digo que me pongo a lo otro! Mua

Gata, no me había llegado tu comentario al email! Y me lo había perdido!!!
Que gracias... que cómo puedes decirme eso tú, que eres el jardín entero, la fuente y el agua misma!! Mua