miércoles, 27 de enero de 2010

Yo qué sé


Tengo ganas de poco, aunque por dentro siga intuyendo que debe haber mucho...

No tengo futuro laboral, casi no tengo ni el presente... tengo lágrimas por muertes, llantos enjaulados, gritos de desahogo escondidos entre las sombras, no tengo abrazos y he olvidado cómo se hacía lo de dejar que te quieran, o que lo parezca...

Echo de menos alguien a quien poder contarle, sin interrupciones, todo lo que me ocurre, quejarme de la vida y mandar el mañana a tomar viento, decir que todo es una puta mierda y que a veces todo puede ser muy cruel... Pero ya no es que no tenga quién me escuche, que sé que los hay, es que con esto de ser fuerte, alegre, viva y risueña, con esto de haberme empeñado en crecer tanto que ante las adversidades pudiera sostener las sonrisas, se me ha olvidado cómo se abren las puertas para que toda la debilidad y el desastre momentaneo pueda salir a flote...

Y así me siento, enjaulada. Presa. Sin libertad. Arrastrada a tomar las riendas de una vida que por mucho que quiera creer que es mía, aun pertenece a las circunstancias que se me siguen escapando de las manos...

Tengo la sensación de haber crecido, sí, pero que he vuelto a cometer errores... Tantos son que ya no sé si es que me equivoco de vez en cuando o es sólo que más bien, a veces, sólo alguna vez lejana, puedo llegar a acertar en algo...

Y vuelta a empezar,
a emprender caminos
que ahora ni siquiera existen,
tan vacíos , tan invisibles,
que podría inventarme
una nueva vida para mí
en este preciso instante,
aunque estoy tan cansada...

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