jueves, 28 de enero de 2010

Imaginando compañías


Y hablamos, hasta un par de horas compartiendo la voz silenciosa que deja el cristal de enfrente. Y te vi, te imaginé y en un par de minutos me había fugado contigo allí donde terminan los mundos. Acabados los sonidos, tu luz y la mía seguían conmigo, en mi mente, en los sueños, en la ducha, en la cena y en la cama.

Hablamos, nos dijimos, te pensé, te recordé, aunque tú estuvieras haciendo sopas de letras con mis palabras, aunque estuvieras en otro mundo que nada tiene ni tendrá que ver con el mío, aunque esta mañana no recordaras dónde estabas anoche, ni quién soy ni cuál será la próxima vez que nos veamos... Estuviste en mi vida por un instante, conmigo, volamos a ras del suelo y escalamos a las azoteas del dolor, saltamos al vacío, lleno para nuestros corazones.

Hablamos, me mostré y te vi, abriendo sólo un par de centímetros la puerta de tus ojos, pero te vi, y me vi cuidándote, aunque sea yo la que necesita abrazos, me vi a tu lado, llenando de sonrisas tus huellas... Y pude sonreir

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