domingo, 3 de enero de 2010

Otra vez mi familia

Uno de mis objetivos es poner mi granito de arena en casa, con la familia, para limar asperezas, aplacar gritos, para estimular encuentros, acrecentar diálogos... Mi padre sabe que he cambiado, que es fácil conversar conmigo, que suelo ponerme en su lugar, que intento entenderlo como hombre de 69 años, como padre, como marido de la época de dios sabe cuando... Él lo sabe, porque así se lo hago saber en muchas conversaciones mienstras desayunamos... Quizá por eso, por saber escucharlo, creo que ha visto el 'cielo abierto' y ha decidido descargar en mí todos sus enfados, su orgullo y aquello que en primer término se le pasa por la cabeza.
Estaba invitado a la cena en mi casa, al rechazarla le he dicho que no me sentía bien sabiendo que no venían, él ni mi madre, porque ella no hace nada sin su par.
Es una invitación papá, me siento mal si la rechazas... Todos se han acostumbrado a que yo esté para todo y en todo. Cuando yo necesito algo ya nadie mueve un dedo, porque yo puedo con todo. Es cómodo ponerle a alguien ese cartel. Todo es más fácil...
Sus problemas con mi hermano pequeño han sido el motivo por el que ha decidido no venir, porque el pequeño también venía a casa.
Papá, quizá esta cena es un buen encuentro para solventar lo que teneis entre ambos y que no hablais nunca, y quizá todo el mal rollo pueda irse dentro de una jarra de cerveza...
Sus palabras acerca de que no va donde no le quieren, que cuando estamos los 3 (él, mi madre y yo) todo va bien pero que después me río de él con mis hermanos, su inquietud al saber que en el último viaje entre hermanos que hicimos, ellos salieron en la conversación y que nunca les dejamos tranquilos, (hablé con ellos, con mi padre y mi madre, de esa conversación en Alemania para que entendieran y supieran que a pesar de que pasen los años a todos los hijos nos sigue preocupando nuestra relación con ellos, queriendo siempre mejorarla), que lo deje tranquilo en su casa, y que cuando quiera invitarle a cenar lo invite a él solo y a mi madre... etc etc...
Me parece muy bien, es libre de adoptar esa postura, ese 'me quedo en casa y nadie me molesta', 'me quedo en casa para que sepan que no estoy agusto con ellos', no voy porque no me da la gana... Está bien, está bien. Puedes hacer lo que quieras, yo siempre pretendo que la unión que hemos conseguido siendo 6 hijos, cuñadas, nueras, yernos, sobrinos y nietos, continue en alza, mejorando cada día, y haciendo más intensas las relaciones entre todos. Yo sólo quiero eso, pero no puedo luchar ni hacer nada cuando tu postura es de estancamiento. Sé que mi hermano es alguien difícil de lidiar, como mi padre, pero yo no puedo más. Esta vez creo que me rindo. Y también paso de malos ambientes, y también me he cansado de poner buena cara, ya ves, me apetece mostrar dolor, o más bien aburrimiento. No, no me gusta que no hayas querido venir a mi casa, no me gusta. Quizá esta vez me de por mirar a otro lado... que ya estoy cansada.

4 comentarios:

gora dijo...

Buffff!!Es una lucha difícil!Mejor repón fuerzas de vez en cuando....

Zara dijo...

Esas cosas son un poco imposibles, jaja, mejor déjalo.

Concha Barbero de Dompablo dijo...

Creo que hay que llegar a ver a los miembros de tu familia como personas en distintos niveles de conciencia. La sangre tira, pero somos seres individuales y cada uno avanza a su ritmo. Si lo ves así no te frustras, aunque te incomode y sufras, hasta que decidas no sufrir (el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional, dijo Buda).

P. D. Te recomiendo el libro Perseguidores, víctimas y salvadores (Ed. Obelisco).



Besos

Nebroa dijo...

Hermanas de la caridad Gora y Zara, gracias por vuestro consejo, pero me temo que no sé dejar aparcadas las cosas por mucho tiempo, puedo guardarlas para respirar pero vuelvo a retomarlas en cuanto las necesito!

Concha, gracias por tus palabras, apunto el libro que me recomiendas con ese título tan cautivador ;)
Y es cierto lo que dices, la familia está formada por personas distintas, iguales a amigos, compañeros, colegas, conocidos... No puedo cambiar nada en sus mentes. Como para con el resto