sábado, 30 de enero de 2010

Dónde guardar lo que tirarías

Es increible cómo brotan y crecen las ideas, como remolinos entre el vacío, huracanes del desaliento, borbotones de desamor...
Es fascinante cómo el alma busca huecos por donde sacar al exterior lo que quema por dentro, cómo abre agujeritos en la piel, en los ojos, en los labios y en el pecho, queriendo encontrar huecos de chimenea por donde exhalar el humo que le asfixia los pulmones.
¿Se llama ansiedad? Así llaman los de fuera a todas las piezas del puzzle que el corazón no sabe completar, las que no tienen lugar, ni cabida ni cama donde recostarse...
Y así se encuentra ahora mi escondite, lleno de piezas pequeñitas sin cajón donde guardarse, sin estanterías donde colocarse, sin armarios donde pasar el invierno...

No hay comentarios: