domingo, 20 de diciembre de 2009

Es cierto, lo sé, estoy bien por dentro, mucho mejor quizá de lo que creía que podría estar... Estoy bien, lo sé, y el color gris oscuro tirando a negro que golpeaba mis amaneceres va cogiendo el tono blanquecino de la luna. Pero aun hoy, desde la calma echo de menos aquello que otras tantas veces conté...

Una mirada dulce, y asesina

Una mirada desgarradora, y tierna.

Una mirada cálida y visceral...

2 comentarios:

Cicatrices en el suelo dijo...

Tanta paz de pronto... tanta tranquilidad que pasamos tiempo venrando cuando falta y, sin embargo, (ironías de la vida)cuando por fin llega se convierte casi en una soga anudada a nuestro cuello

Nebroa dijo...

Cicatrices, hola! :)
La calma que ansío no es de esa clase que describes, no es la que ata sogas al cuello, persigo otra, mucho más libre y volatil... Pero como aun no he llegado allí, mientras tengo otra, cierta tranquilidad en el alma que me evita mil y un atascos, pero es cierto que mi piel sigue sintiéndose 'sola' a veces. Sola, sin abrazos de compañero de viaje... La otra soledad ya está en el pasado :)