miércoles, 2 de diciembre de 2009

Diferente

Sabes? casi no tengo ganas de escribir...
Hace casi un año que abrí tus puertas y es la primera vez que siento que están como cerradas, sin que yo las haya empujado
Me cuesta transmitir lo que se mueve por dentro, y exteriorizo cada vez menos palabras de las que habitan en mi morada. Tan acostumbrada a fluir sin reparos ante la ventana de par en par, ahora me siento algo incómoda. No hay nada que me impida derribar muros, ni hay nada que me impida demoler barreras. De hecho no hay ni barreras, ni siento límites ante mis ojos o mis dedos... pero no tengo ganas de escribir...
Época de silencio, que aunque inundado por letras aun abundantes, no salen del centro en el que tanto anhelo permanecer, no surgen de ese lugar que visito (aun) muy de vez en cuando.
Quizá no conecto con él con tanta frecuencia como antes, quizá es una etapa pasajera en la que me envuelvo en la superficie, en la corriente y dejo a mis pies rodar entre las piedras.
Aunque creo que, sencillamente, es otro peldaño en este arduo ascenso hacia mí misma... Me miro, me observo, reflexiono, me paro más que antes, pienso distinto, bajo al presente en más ocasiones que nunca... Mezclo ríos con profundidad... y supongo que hasta que no me sienta un poco más cómoda en este nuevo aspecto, nada fluye con naturalidad...

5 comentarios:

Amanda dijo...

Una sugerencia: cambia "ascenso" por "descenso".
Psicológicamente, la visión es más propia, y además cansa mucho menos.

hanna dijo...

http://caminandoporeltecho.blogspot.com/

Nebroa dijo...

Amanda, tienes toda la razón, salvo que siempre he pensado que estaba abajo, en el fondo, dentro de un pozo, oscuro, sombrío...por eso le llamo ascenso. Porque pienso que lo mejor, lo bueno, la calma, la paz están más arriba de lo que nunca estuve. Quizá habrá que buscar otro término, me gustan tu razón y la mía, habrá que encontrar algo que las una :)

Amanda dijo...

Yo, que estuve también dentro de uno, sólo puedo decirte que sus paredes estaban formadas por juicios y descalificaciones.

Para mí, ascender es salir de ese pozo, perdonándote sin condiciones. Todo.

Descender sería como entrar al núcleo de tu ser, un lugar que no es negro sino luminoso. Un lugar en el que sólo puedes amarte sin condiciones porque ya te has perdonado. Todo.

Mientras no te creas absoluta merecedora de tu aprecio, comprendo que lo sigas viendo como un ascenso, pero cree que no lo es.

Para ver, la primera premisa es creer. A la inversa suelen ganar los imponderables por goleada. Pues es como si te sentaras a verlos venir; como si vaticinaras las complicaciones precisamente por el mayor crédito que les das.

Nebroa dijo...

Gracias Amanda...
Primero creer, en mí, en algo que es luz y que desconocía hasta este presente que he descubierto, del que aun dudo, cierto, pero en el que cada vez me apetece más y más adentrarme. No quiero andar engañada por esta oscuro pozo llamado mente que todo lo abarcaba. Quiero lo que tú sabes que quiero...