jueves, 31 de diciembre de 2009

Soltando deseos


Aquí es donde va la lista esa de todos los años pasados, donde cuento las 12 cosas que, como mínimo, me gustaría que tocasen mi vida en los próximos 365 días... No es una lista única, ni concreta para el día de hoy, porque todos los días podría repetírmela, sólo que escojo este 31 de diciembre como símbolo del cierre de una etapa, y el comienzo de otra. Creo que aun soy persona humana civilizada, y estos, mis congéneres creo que establecen el tiempo en esto tan raro llamado año, o mes, o día... sin mucha conexión o criterio, pero como lo hacen así, pues así me guío yo hoy, con eso que llaman tiempo. Y en el tiempo que vendrá quisiera... quisiera... quisiera...


- Toda la fuerza que me cabe en los bolsillos de mis vaqueros, hasta en los pequeñitos donde nadie mete nada, fortaleza, para encarar el revés de la cara bonita de la luna.

- Toda la calma y la tranquilidad que caben dentro del horizonte que pueden ver mis ojos, para respirar hondo cuando mi acelerado corazón, ajado por el tiempo, decida volverse atrás y comportarse como un adolescente en celo.

- Toda la salud que cabe dentro de la casa que llamo hogar, salud en la chimenea, en el horno, salud en los armarios, en la despensa y en los cajones del rincón. Salud para todos los que habitan ese hogar llamado familia del que nunca podré despegarme.

- Todo el amor que cabía en mi memoria desgastada, en mis ilusiones soñadas y en la realidad que ahora contemplo. Todo el amor que cabe en el alma, en las suelas, en la solapa y en el desván de la mente.

- Todas las maletas dispuestas a viajar que caben en un boeing 747, cargadas de caminos por recorrer, rincones por fotografiar, bares que recordar y cervezas que compartir.

- Todas las verdades que caben en una vida llena de aventura, todos las respuestas que caben detrás de mis signos de interrogación, todas las cimas que hay encima de mis dudas. Descubrir todos los secretos que mi mente sea capaz de digerir.

- Todos los bebés sanos y fuertes que caben dentro de las barrigas de mis amigas, de mis cuñadas, de las mujeres que rodean mi espacio, mi entorno y mis cafés a media tarde.

- Todos los encuentros inesperados que caben dentro del mañana, todas las historias para recordar, todos los cuentos que puedes relatar a una amiga al día siguiente, todas las sorpresas que caben dentro de las nubes que llevo por bandera

- Todo el dinero que cabe en la imaginación de la niña que un día fui. El dinero, de ese modo tan peculiar que tienen los niños de mirarlo, como si no costase, como si no faltase, como si saliera de los cajeros cuando metes unos números.

- Toda la estabilidad que cabe dentro de mi alma desequilibrada, perdida y sin rumbo. Todo el equilibrio que cabe dentro de ese centro recien descubierto, de ese espacio libre de lágrimas que ha empezado a nacer este año. Todo el espacio que cabe en el universo, dispuesto para mí, directo a pertenecer a mi mirada.

- Todos los cambios que caben dentro de mi corta mente, aquellos que dan espasmos en el alma, y te la dejan saltando de alegría, los que inflan el corazón, los que hinchan los pulmones, los que ponen alas en mi espalda.

- Todo lo mejor, todo lo bueno, todo lo agradable, todo lo intenso, todo lo grande, todo lo soñado...
que pueda sentir desde dentro, desde donde sólo pueden salir todas las palabras convertidas en hechos que preceden a este párrafo...