domingo, 15 de noviembre de 2009

Me cuesta tanto no juzgarte, tanto no criticarte, no menospreciarte...
Me cuesta alejarme de esa perfección perseguida, me cuesta alejar a mi pasado, el que alimentó mi mente de mentiras, de inmadurez. Lo que reposa encima de mis hombros es un entramado de ideas tan definidas por el paso del tiempo que desmonatarlas requiere, no sólo esfuerzo, si no también dejar pasar más tiempo. Yo me agoto, no estando acostumbrada a la costumbre. Ni a la paciencia ni a la constancia. Vivir el proceso del cambio, del darse cuenta, de aprender a trascender lo que parece que soy, es difícil, complicado, por momentos agotador y tan irremediablemente condenado al fracaso, que muchas veces me daría por vencida, si no fuese porque ahora, llegados a este punto, es imposible rendirse. Hay tantos flecos sueltos que cuelgan del pañuelo de la luz, que me pierdo, quiero acelerar el paso y lo único que consigo es frenar el vehículo que podrá moverme por el trayecto. No sé hacerlo, me repito. Ni podrás es lo que oigo. Y vuelta a empezar...desmonta, date cuenta y aprende.
Añádele haber vivido siempre sintiéndome observada. No le sumes sólo mis juicios, sino también los que me invento. Y en un intento de ser transparente para verme mejor, me siento tan desnuda que me aterra el frío que puedo sentir viniendo desde fuera. No me gusto, no gustaré, no me acepto, quién me aceptará. Esa perfección que perseguí, vete a saber de dónde surgió, pero está ahí, estableciendo desde siempre un guion a cumplir que cuando no lo cumplo, me siento menos, y menos, y menos...
Lee esto, es como el correo que iba a enviarte hoy, ya no sé si necesito palabras, aliento, empujones y compañía, o directamente morir en el intento.

9 comentarios:

Mery Larrinua dijo...

estas triste....y eres un ser grandioso....
un abrazo

Gata dijo...

hola mi niña,
Sabes a veces no hay q darle tantas vueltas a nada, sólo dejarte llevar, dice el Tao que si te liberas de los deseos, de las cosas ellas vendrán a ti, y creo q es cierto pues sólo el río en su fluir sin más es capaz de chocar con cosas a su paso, algunas las sortea y otras le varan, pero siempre contínua aunque sea creciendo de altura detrás de la presa...
un beso guapa y gracias a ti por estar

Fiebre dijo...

El otro día leí un artículo sobre mujeres perfeccionistas y autoexigentes hasta la médula que sentían como tú cuando has escrito esto.
Me llamó la atención la terapia que estaba haciendo una de ellas.
Cuando veía ropa tirada en el sofá, en vez de saltar corriendo a recogerla se decía "No pasa nada porque esté ahí un rato más".
Decía que esas pequeñas cosas, aunque parecieran anécdotas, la ayudaban a conseguir otras más elevadas.
Si quieres verlo, hay un resumen en mujerhoy.com, creo.

Y ¿qué decirte? Si te quisieras la mitad de lo que te queremos los demás...otro gallo te cantaría rubia.

Lía. dijo...

Mujer, que aun sin conocerte comprendo tus tribulaciones, coincido contigo en muchas cosas y en tantas otras te comprendo a cabalidad.
La perfección es el cúmulo de cosas aprendidas que nada mas a veces desbaratan y consumen, es esa posibilidad que cada vez menos pareciese se quiere perseguir o conseguir, es lo que en continuidad desgasta y otras tantas apesta...
D e seguro la consecuencia de tu escrito, la complejidad de tus sentimientos y la sensatez de tus palabras calen tan hondo que del otro lado recibirás quizás lo que tanto esperas.-
Siempre es un placer leerte, mi admiración ante tamaña mujer.-
Cariños.-

Lía. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Nebroa dijo...

Gracias mery...sin duda es un acierto tu comentario. No quiero dejar de saber que puedo ser luz por dentro pero que quizá hoy, en este preciso instante (aunque sean muchos) algo está triste. No olvidando la primera parte, hasta la segunda puede trascenderse... O eso espero

Nebroa dijo...

Gata... llevo media vida intentando obviar los deseos, ni perseguirlos ni soñarlos demasiado. Pero nunca supe cómo hacerlo. Ahora, que estoy aprendiendo, sé que el camino es difícil. Porque no soy río, así como así, cuando nunca me he sentido como tal. Para mí es un proceso, en el que estoy, sin duda, pero que a veces se vuelve tan oscuro que me aterra
Un abrazo de osa

Nebroa dijo...

Fiebre... Gracias.
Y después sí, iré a leer ese artículo, yo también podría contar qué hago para solucionarlo, aunque como ves de momento me vaya de pena!! Buenooo, vale, me va regulíiin! El caso es que sé que todo estriba en el amor a mí misma, pero para tenerlo sé que tengo que pasar por algunas montañas, como los juicios, esa perfección adquirida, las dudas, la falta de confianza... Pero bueno, hoy tengo la mirada más limpia que ayer y seguiré en la ruta trazada. Un abrazo

Nebroa dijo...

Lía...muchas gracias por tu cariño. Lo siento, aunque sólo sea en unas letras. Gracias por ese punto de comprensión, y por entender que esa 'perfección' mal definida puede a veces traspasarse y aparcarse en un rincón. Del otro lado...vendrán nuevas flores, y sé que podré olerlas