jueves, 19 de noviembre de 2009

Entre paréntesis

Dicen que vivir un 'paréntesis' no es real, que no existe como tal, ya que en ese espacio de tiempo, o en ese lugar, o sensación, tú sigues viva, y nada se detiene... salvo la rutina.
Mi vida es esa 'rutina', es mi presente, mi vida es lo que hago habitualmente, mi vida soy yo, paranoias, ideas, sueños o anhelos mezclados entre mi alma. Mi vida pertenece, manejada por lo habitual, a esas costumbres que me acompañan en cada respiración... Por eso cuando paseo mis pies descalzos entre las arenas de un lugar desconocido, sabiendo que volveré a cabalgar en la misma finca diaria, todo me parece un viaje en el que nada es igual, en el que no hay frecuencia constante de sensaciones, o de pensamientos... hay nuevos aires entre los que mover mi pelo, o nuevas flores que oler. Cuando eso sucede, pongo en cuarentena mi vida, mis días, mi presente y esa rutina vital que me acompaña desde hace mucho, para coger una mochila y pasear por otra ruta.
Anoche viví un paréntesis, probablemente ya está cerrado tras haber sido abierto unas pocas horas antes, no sólo miré mi mente, observé otra mirada, y escuché otras palabras. Me desnudé de piel fingida y de máscaras adheridas y me conté, entre susurros, que tal vez lo que hay dentro de cada paréntesis, también me gusta, y que además de entretenerme, quizá merezca la pena arriesgar un poco y sacar fuera las palabras que hay dentro de ambos corchetes. Eso también es vida, la mía, porque en ningún momento dejé de respirar...y además lo hice con ganas...

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