jueves, 12 de noviembre de 2009

En el trabajo


Sé que tengo que trabajar mis aspectos más intolerantes si quiero que el ambiente laboral mejor, si quiero sentirme más cómoda, si quiero que las horas allí no me parezcan una eternidad. El hecho de que no me guste la organización de mi encargado, que no me guste su prepotencia, que no me guste su autoritarismo, que no me gusten sus lo sé todo y todo esta bien, que no me guste tener que acatar decisiones que no veo correctas para el mejor funcionamiento y eficacia del trabajo realizado, que no me guste su especial forma de destacar que él es el absoluto responsable de todo, que no me guste que no sepa delegar... son trabas para que pueda sentirme medianamente bien durante las 8 horas que paso allí. Son trabas que sé que debo limar, porque él no va a cambiar, no puedo pretender que de repente él entienda que quizá hay un mejor modo de hacer las cosas que contribuiría al mejor ambiente entre compañeros... Como eso no lo conseguiré, me queda 'cambiar' yo. Aceptar, asumir, asimilar, y aprender a sentirme bien aun cuando el entorno está lleno de cualidades con las que no estoy deacuerdo, ni me gustan ni las entiendo.

Es un trabajo de paciencia, de despertar mis sentidos más desarrollados para comprender su actitud, de aprender a pasar por encima de sombras que me incomodan... Antes, en otros tiempos, ya hubiera salido corriendo de ahí, hoy me quedo por otros compañeros que me llenan, por el jefe jefazo, el dueño, el director de la empresa, por el sueldo, por el horario... Me quedo por eso, pero si no me trabajo las otras cuestiones, pasar 8 horas allí puede convertirse en el pero paréntesis que podría regalarle a mi vida. Y en ello estoy. Hablaré con él primero y seguiré trabajando mi interior después. Aunque sinceramente, a veces me pregunto, para qué aguantar a personas con las que no encajo si es más fácil buscar y rodearme de las que sí tienen lo que me gusta?...

8 comentarios:

rockdelgo dijo...

nos gusta complicarnos la vida, no le des más vueltas; ansías algo, piensas que cuando lo alcances será la repanocha, lo alcanzas... y qué? pues que empiezas a ansiar otra cosa distinta sin apenas haber saboreado antes lo ya alcanzado.
yo me voy a Teruel...de pastor

Nebroa dijo...

jajaj rockero! eh! que el puesto de pastor de teruel ya lo tengo yo pedido!!!
Es cierto... así nos pasamos la vida, o quizá no todos, pero sí un saco lleno de individuos entre los que me encuentro!

Fiebre dijo...

¿Ves como eres un tesoro?
Para que veas, eres más madura y más consciente que muchas (como yo) que te sacamos años.

En mi caso, con el anterior Jefe no podía, simplemente no podía. Y al final, la persona más políticamente correcta (mi menda), ponía una cara de vinagre ante él que era insostenible. Se me notaba mi desagrado en kilómetros a la redonda.
Por circunstancias de reestructuración, milagrosamente me lo quitaron de en medio y hoy en día voy a la oficina casi como a una fiesta. Mi nuevo jefe es "de dulce". (Con decirte que me llama ´mi tartita de queso´...)
Pero si llego a durar más tiempo con ese energúmeno estaríamos hoy hablando de un conflicto serio y de Fiebre pidiendo destino a Sebastopol.

Aida dijo...

Paciencia! Tal vez sea necesario tiempo para acomodaros el uno al otro...

Amanda dijo...

"(...)a veces me pregunto, para qué aguantar a personas con las que no encajo si es más fácil buscar y rodearme de las que sí tienen lo que me gusta?..."


Pues si es más fácil, respóndete y pega el cambio. ¿No?

Nebroa dijo...

Fiebre! entiendo tu caso y ese 'molagrosamente' es el que no creo que se produzca en mi caso. Así que no es que sea madura, es que si quiero mantener lo bueno de ese trabajo, no me queda más remedio que montarme mi propia fiesta cada mañana cuando vaya al curro... y lo cierto es que no tengo nada claro que lo consiga, pero es como un último cartucho. Ya te contaré qué resulta cuando lo queme! :)

Nebroa dijo...

Aida, paciencia sí es la clave, pero para mí, no creo que él esté pensando en esforzarse a ese nivel!

Nebroa dijo...

Amanda, es más fácil, aunque quizá no sería tan bueno. El horario y el sueldo. Basicamente son las causas por las que no pego el cambio inmediatamente. Así de triste quizá o así de sencillo...
Tal vez dentro de poco, o mucho, o vete a saber, esas dos razones principales ya no me parezcan las básicas...