domingo, 25 de octubre de 2009

Respirar


Lloré en su consulta, sentada en aquella silla amarilla esquelética como mi corazón abandonado. Lágrimas de ira, de desprecio, de dolor convertido en sufrimiento. Lloraba. No podía dejar de llorar, sin apenas poder hablar le contaba que necesitaba salir de aquella relación que me martirizaba los sentidos. Fui a verla para que me ayudase a dejarlo. Así de 'simple'.
Quiero abandonarlo, no sólo a él, quiero apartar esta dependencia afectiva que me encarcela y aplasta. Quiero ser libre, no quiero sentirme atada a unos brazos que son látigos, cuchillas y piedras directas a mis sienes. Ayúdame a dejarlo.

Así comenzó mi camino a la libertad, el día que entendí que había regalado mis pasos al ritmo que otro bailaba, al sonido que otro esbozaba y que no sabía cómo recuperarlos. Daba igual cómo se llamaba, daba igual qué clase de persona fuese, daba igual lo lejos que estaba, lo poco que nos veíamos o cómo me torturaba con sus palabras. No era él, ni eran otros a los que me até, era yo la única a la que había que salvar...

Y me salvé, navegando entre abismos, buceando los temidos pozos de la soledad, flotando a duras penas entre las escasas maderas internas que lograban mantenerme, saltando sobre el miedo aberrante de mis inquietudes... pero floté. Pude nadar. Pude salvarme de la exclavitud.

6 comentarios:

Zara dijo...

Bieen! entonces ahora eres libre! :D

Damatista dijo...

me alegro mucho que te hayas salvado :)

Nelson Diaz dijo...

Me encanta la intensidad con que transmites tus pasiones mi estimada amiga. Realmente te felicito, así como agradezco tu gentileza al estar pendiente de visitarme. Un gran abrazo desde mi querida Venezuela : )

Frida la Llorona dijo...

La gran malloria hemos pasado tragos así de malos...pero por aquí andamos. Casi nadie se libra de ello.

Nebroa dijo...

Zara, la libertad la alcancé, la asumí y la guardé, aunque no es un valor seguro para siempre, haberla tocado convierte las demás experiencias en vivencias completamente distintas...

Damatista, a mí me alegra verte por aquí :)

Nelson, intensa es una palabra con la que me han definido quienes me conocen y que ciertamente muestra muy mucho como soy. Gracias a ti por escribir palabras que animan a mi desánimo

Frida, yo antes creía que era única, que esas historias malvadas y mostruosas sólo me ocurrían a mí...

Nebroa dijo...

Se me olvidó una 'n' en moNNNSstruoooo!