miércoles, 14 de octubre de 2009

La luz puede venir a verme, un día de estos, cuando más oscura esté la cara de la almohada sobre la que me apoyo.
Y un día también puede acercarse el sol, y quedarse anclado ahí, justo en la percha que forman mi corazón y sus adentros.
Y si la oscuridad vuelve a perseguirme, y resulta que las sombras siempre están detrás, acaso no he de aprender que todo puede existir en el mismo sitio sin que se molesten los unos a los otros?

2 comentarios:

Aida dijo...

Si no nos encontrásemos en la oscuridad de vez en cuando, no sabríamos valorar tanto la luz cuando aparece...

Nebroa dijo...

Esa frase Aida, debo grabármela, hacerme un tatuaje incluso!Se me olvida!