viernes, 2 de octubre de 2009

Frida, me lees?

Frida, tus palabras nunca son largas, ni pesadas ni necesito medicinas para leerte, más bien leerte podría ser mi medicina.
Sabes? hoy mismo hablaba eso con un amigo... Ana, piensas mucho, ese es el problema.
Pero entonces sale Ana y contesta, ya, lo sé, pero es que no sé vivir de otra forma, me sale de tan adentro que no sé cómo esquivarlo.
Además por otra parte siempre pienso que pensando adivinaré algo que se me escapa, quizá aprenda a vivir, quizá hay algo que no he conseguido aun 'pensar' y por eso siempre tiendo a mis enfermedades del alma...
Y luego Frida está la acotación de la que hablas, a la que tanto trabajo me cuesta enfrentarme, muchas veces viví mi personalidad como que tenía que ser omnipresente, que tenía que poder con todo, que podía hacerlo todo, que nada podía escapárseme.
Y mírame, intentando aceptar la cota de mi vida, de mi cuerpo físico, de mis años.
Me cuesta aun, a pesar de que ya haya avanzado muchos pasos y cursos en esa asignatura...
Y luego, luego, luego...está mi renuncia absoluta a que la felicidad no existe Frida,
porque yo no quiero esto para mis días, yo quiero seguir 'investigando', quiero seguir creyendo, aunque sea en pleno bache, que puede haber algo que convierta mi vida en algo que merezca la pena ser vivido, sentido, disfrutado...
Y lo sé, así aun vienen más y más frustraciones, y así estoy...lo sé, lo sé.
Pero es que si pienso lo contrario, si llego a darme 'por vencida', entonces siempre creo que no merece la pena seguir aquí, así de simple, así de mal, así de erroneo quizá, pero siempre lo digo, si mi vida sigue así siempre, yo no quería haberla vivido...
Esa voz que apenas es un susurro muchas veces me sigue contando que tengo que seguir haciendo, deshanciendo, trabajando (justo lo que tú cuentas) para 'ser feliz'...
Sabes? por qué vives lejos? te invitaría a unas cervezas, a un café, a una pizza que se nos enfriaría de tanto hablar, pero sería maravillosa una conversación en toda regla, contigo...
Seguimos compartiendo, vale?

2 comentarios:

Frida la Llorona dijo...

El porque te cruzaste en mi camino, lo supe desde que leí las primeras letras de tus escritos.
El porque me cruzé yo en el tuyo, lo sé tambien, así debía ser.
Me guardo este obsequio de palabras que me escribes...y guardo pocas o escasas cosas te lo aseguro, porque estamos de paso o eso quiero creer porque para mi la vida no significa mucho.
Me sinceraría contigo hasta puntos insospechados, pero me consta que nada te asustaría porque somos semejantes.
Llamale espíritu atormentado, llámale pesimismo enfermizo, llamale depresión profunda...llámalo mierda.
Mi voz me grita y grita diciéndome que tire para adelante, pero mi cansancio es tan y tan abrumador que se me termino la energia hace ya....
Tengo un cuerpecillo enfermo, lleno de mierdas químicas que cada día funciona peor y peor....y que decirte de mi cabeza!es mi peor enemiga, si, lo és; pero gracias a ella sentí y viví cosas que algunos jamás percibirán, o no????, sé que te ocurre algo así rubia bella....porque eres hipersensible, y esto no lo tiene quien quiere sino quien puede.
Lo de las cervezas, joder...eso si que me jode no poder hacerlo, así sin más...desde lo mejor que me queda dentro te respondo.
Si nos cruzamos por algo es, por algo será y para algo.
Insisto en los "gelocatas" Ana, llegarás a tomarlos con mis parrafadas.
Y te mando mi más sincero hermanamiento rubia bella, y lo digo con querencia.
Seguimos compartiendo, vale?
SIIIIIIIIIIII

Nebroa dijo...

Aquí seguimos, compartiendo un trozo de camino, sí. O entero, quién sabe?
Me suenan tanto las palabras que sé que no tengo que decírtelo para que lo sepas. Sé que me viste aquí, perdida y te quedaste a oirte, igual que fui yo a tu rincón a escucharme sin hablar. Ya lo decías tú por mí.
Siempre pienso al leerte que eres esa parte de mí que en otro espacio vive y pervive a través de esta vida, pasajera, efímera...igual.
Mil veces me siento como tú cuando escribiste el comentario, mil y una vez así, cansada, derrotada y hasta el moño de escucharme querer seguir adelante, cuando lo que me sale es 'se acabó', ya no busco más joder, ya no quiero!
Pero la voz que conoces aun sigue gritando y además de gritar me pone alas y yo me las dejo poner. Y mira que hay veces que las pisoteo, que las rechazo, que las detengo... pero cuando me miro de reojo están ahí en la espalda, de nuevo, aunque no me queden fuerzas para ponerlas en movimiento. Están ahí, como las tuyas, esperando a que nos de por agitarlas un día...
No sé anna, no sé nada, ni dónde llegaré si es que me muevo, ni dónde me quedaré rezagada. Pero sigo viviendo, a través de las montañas, sabiendo que pude quedarme en el camino hace años. Si no me fui, algo tendré que hacer aun. Aunque sea muy poquito...

así lo dejo, con la ventana abierta, para cuando queramos volver. Y gracias, porque sí.