lunes, 12 de octubre de 2009

Del relax momentaneo a la paz que no caduca

Este, mi cuerpo que escribe, habla, camina y descansa, necesitaba esta última parte para refrescarse, para crear todas esas neuronas con nombres raros, todas esas células desconocidas, necesitaba relajarse. Y cuidarse en calma. Necesitaba con urgencia 3 días de relajación, aunque ésta sólo consistiera en poder olvidar el trabajo...
No quiero volver a dejar que el trabajo se meta tan de lleno en mis días que los ocupe por completo. No quiero. Así de simple. Tengo una vida, que yo sepa, apostaría por creer que hay más y ojalá sea cierto, pero mientras tanto sólo sé que tengo una, ésta, y no quiero pasármela dibujando una vivienda, terminando un plano, eligiendo las plumillas con las que se imprimirá. No quiero porque de todas las cosas que creo que soy capaz de hacer, esa no me enriquece.
Es que en el fonfo, ni siquiera quiero algunas horas al día hipotecadas. Aunque de momento sé que no hay otra opción, eso no quita que a menido sueñe, piense y discurra cómo inventar otra forma de ganarme la vida...
No sé dónde llegaré, si avanzaré, si cambiaré, si conseguiré otra cosa distinta a la conocida, no lo sé, apuesto por ello, aunque mis dudas se encargen de joderme cada mañana. No sé si algún día podré vivir de otra manera, ahora sé que no hay otra salida instantanea... pero seguiré luchando por mí misma, intentando vislumbrar objetivos a los que acercarme....aunque sepa que éstos pasan primero por los míos más íntimos y personales. De los intransferibles...

4 comentarios:

Mery Larrinua dijo...

a veces se hace tan dificil desonectarse totalmente...si lo lograstes en estos tres dias...felicidadaes!!!
un abrazo

Primerodemayo dijo...

3 dias de descanso... para mi ha venido a ser mas bien lo contrario, tres dias demasiados intensos en los que ahora me siento dolorido tras la tempestad... u,u

Fiebre dijo...

Eres muy joven. Ahora son malos tiempos para moverse, y la jodienda es que necesitamos ´esa cosa´ llamada nómina para vivir.

No hemos llegado tú y yo al punto ese mochilero, y que salga el sol por Antequera. Nuestras cervicales no lo permitirían juas.

Pero verás como cualquier día te lías la manta a la cabeza y en cuanto veas que tienes las necesidades mínimas cubiertas y escampe esta crisis, te lanzas a la aventura.
No sé, yo parece que te estoy viendo...

Nebroa dijo...

Fiebre, yo también parece que me veo a veces, así como en sueños, haciendo algo distinto a lo conocido. Mas no sé cuándo, ni por el momento sé cómo...sólo que esa inquietud no desaparece nunca!
Eso sí, dejaré la espalda aquí, en el cajón...
Te has parado a pensar que lo mismo me duelen tanto justo por lo que estoy haciendo!?!? dios santísimooo!