domingo, 11 de octubre de 2009

Andando sin remedio

Estoy ahí, invisible al mundo, presente justo en el centro de mi cabeza, arriba, donde empiezo a ser yo desde el cielo. En el punto más cercano a la luna que poseo. Arriba, en el centro, en el núcleo de lo que soy. Ahí, sin saber qué hacer, sin saber cómo caminar, sin saber cómo coger las riendas para llevarme a uno u otro sitio, sin saber qué es mejor, qué será lo peor, y qué me hará avanzar hasta la mesa donde podré comerme el mundo entero.
No lo sé, y así vivo, preguntándome, pensando, cuestionándome todo lo que me rodea. Ahí, cansada, agitada, como un tsunami que todo lo arrasa otras tantas veces. Aquí, andando sin saber muy bien donde piso, si lo que haré, lo que hago, lo que hice sirve para algo.
Sintiendo siempre que hay algo más, que no conozco, pero que me llenará las cartucheras de luz. No algo que está fuera, no un lugar físico, no unos brazos poderosos, no un hijo, no un terremoto de poder y éxito. Algo. Que no sé qué es, pero que intuyo que existe... Digo yo, claro

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