martes, 1 de septiembre de 2009

Desde donde caer o ascender


Yo también estuve ahí, hace muchísimo tiempo, cuando rozaba los 24, y todo me parecía cansado, aburrido y tedioso. Estuve ahí, hasta que llegó él, que sonriendo aquella noche de lunes, me secó las lágrimas, que escondí para que no viese. Entró en mi vida, se quedó y la malgastó. Me trajo muchas cosas, me trajo por primera vez la palabra energía, cuando para mí todo era materia roída por el vendaval del tiempo. Me trajo tantos buenos ratos que no miré los malos, y cuando me vine a dar cuenta, había estado jugando tantas veces con mis fichas que ya no pude recuperarlas. Se las llevó, las pisó y cuando quiso devolvérmelas, yo ya no sabía ni a qué tenía que jugar. Me dejó, como se deja todo lo que tienes que dejar para ser tú mismo, y yo me quedé allí, en aquellas escaleras de la plaza Europa, cual colilla sin lugar para el color blanco. Gastada, consumida, quemada y saboreada hasta el infinito.
En esos peldaños se quedó la persona que jamás volví a ver. Una parte de mí aun descansa allí, donde cada día suben corbatas planchadas y siguen pisando a la que soñó que soñaba ser feliz.
Los sueños fueron otros, las esperanzas volverían con el tiempo, los amagos de felicidad, con los años, llegaron a visitarme, pero aquella Ana que podía con todo, sin pensar en ningún límite ni barrera, aun descansa allí, estancada en su lugar, en ese preciso momento en el que todo iba a empezar a cambiar para siempre...

13 comentarios:

Silencio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Silencio dijo...

Vaya pareceer que no soy yo la única que pasa por estas cosas...
Bueno supongo que al fin y al cabo todo pasa...

Gracias de verdad Nebroa que me estas ayudando muchisimo!

Besotes

Zara dijo...

A todos nos pasa eso de que se lleven nuestras fichas y las pisen hasta dejarnos gastados y consumidos.
Todos tenemos una parte de nosotros en algún lugar del mundo que se quedó, pero hay que intentar no dejarla demasiado aparcada, tratar de recuperarla, por que podemos dejarnos muchas cosas bonitas en ella.

Nelson Diaz dijo...

Que agradable poder encontrarme contigo en esta orilla a la cual con tan lindo nombre has identificado.. La orilla de la esperanza. Se puede percibir en tus palabras la sinceridad de tus emociones, la nostalgia pero también la madurez que te invita a crecer... A reencontrarte con aquello que de la vida sabes que mereces y puedes obtener. Te agradezco tu visita, con ella me has obsequiado la oportunidad de conocerte. Un afectuoso abrazo desde Venezuela mi estimada amiga.

Helena dijo...

Nosotros mi querida Ana, no podemos elegir las acciones de los "otros" pero podemos y debemos elegir cuidadosamente la actitud con la que nos enfrentamos a las cosas de la vida...Sabes, entre tus renglones veo cintas de colores, retazos de esperanza que te muestran el camino.
Un besazo.

Nebroa dijo...

Belén, si alguna de las palabras que vierto aquí te sirven para sonreir, al menos, esto, todo esto habrá merecido la pena, en doble aspecto. Lo creé para ayudarme a mí misma, y mira...quizá no sólo me anime yo! Mua

Nebroa dijo...

Zara, tienes razón, supongo que allí se quedó una parte de mí, que no apareció tras el cambio, pero sí que con el tiempo recuperé algunos atisbos de lo que era entonces...los más bonitos :)

Nebroa dijo...

Nelson! bienvenido a mi casa! siempre visito la tuya, me ayudan mucho tus palabras, esa otra cara que nunca vi. Mi orilla no se llamaba así, sabes? se llamaba otra, que no rondaba precisamente cerca de la esperanza, pero mírame, con muchas ganas de crecer...Gracias por venir :)

Nebroa dijo...

Helena, te echaba de menos, me alegra encontrarte, y saber que has estado tan bien...
Sé, ahora quizá mejor que nunca, o con más claridad, que yo puedo decidir qué hacer con lo que me ocurre. Podía antes, pero no sabía cómo, no por dónde encauzarme...ahora parece que el cielo está más despejado

Sir Bran dijo...

Es solo el precio de vivir... eso de zanjar personalidades, y crear sucedáneos. Algunas veces añoramos cierta valentía que se quedó atrás, pero es cuestión de aceptar que la vida tiene su evolución... y que no siempre reparte satisfacciones.
Un saludo.

Nebroa dijo...

Sir...hola!
Ya ves, lo que recuperé de aquella Ana fue precisamente eso, la valentía, allí se quedó todo, pero con el tiempo encontré entre los peldaños mi valor, mis ganas y la fortaleza que antiguamente parecía irrompible. Me trajo algo de aquello... Pero sí, vivir conlleva pagar algún que otro precio que muchas veces resulta demasiado caro...
Un abrazo, porque me apetece

Silencio dijo...

Claro, claro que me ayuda tocaya de nombre :)

Me guardare tus palabras;)

Besotes

Luna dijo...

Buenos dias.
Todos en algun momento hemos perdido algo importante, o nos lo han robado, pero hay que seguir buscando entre los nubarrones negros de la vida, ese rayo de sol que dia a dia empieza a despejar el cielo de nuestras vidas.
Cada dia hay mas sol que nubes, auque hay dias que vuelva a estar el cielo negro sin nuestro permiso...
Pero cada vez tardan mas en aparecer eso dias oscuros, hasta que consigamos librarnos de ellos y recuperar nuestra fuerza, y ganas de vivir y hacer cosas...
Espero que tus dias oscuros desaparezcan pronto.
Un beso muy GRNADE!!!!!
Rosa