domingo, 13 de septiembre de 2009

Rodeando el centro

Puedo enredar mis palabras entre la superficie y convertirlas en susurros que salen de la misma piel, sin tener que entrar más adentro a leer lo que dice mi alma. Puedo voltear la espiral y contar lo que envuelve mi mundo, salirme del centro y relatar lo que persigue mis horas de sueño. Eso hago. A menudo también con mi mente. Pero el tiempo que se esfuma entre las horas de mi nuevo reloj jamás podrá arrebatarme lo que he descubierto. Este mundo oculto desde siempre pero visible desde un solo lugar que nunca antes visité.
Ahora, cuando mis pies empiezan a acercarse a la hierba que cubre la zona, quizá pueda mirar a otro lado, darme la vuelta, girar los ojos a derecha o izquierda, pero mis pies seguirán ahí, en la hierba recien cortada, fresca. Donde hay nueva brisa, donde siempre hay alguien esperándome, donde por más que quisiera, no podría dejar de volver.
Puedo permitir que mis alas se plieguen, que mi esplendor parezca cubrirse, esperándome en horas infinitas, puedo atravesar montañas de ideas, y pensamientos que parezcan oscuros...pero siempre estaré ahí, en el sitio descubierto, en mi recreo, en el mismísimo centro de lo que fui, soy y seré...

3 comentarios:

silvo dijo...

Sin duda es un lugar en el que te gusta estar que te hace bien, seguramente desde él puedes renacer una y otra vez, un beso Nebroa

Paris Quelart Budó dijo...

Interesante, sí señor.

Nebroa dijo...

silvo, me gusta y además es el lugar desde donde puedo sentirme siempre absolutamente viva...

Paris...he ido a visitar tu casa. Bueno, antes bienvenido a este bar, vuelve cuando quieras...a pesar de pensar y admitir que esto de los blogs es de frustrados, fracasados y amargados! jajajj
Es genial! a ver, no pongo en duda que hay muchso blogs que pertenecen a gente como la que defines, aunque como en todo, hay de muchas otras clases. A lo que iba, es cierto que los que decidimos abrir este antro, mi caso por ejemplo, fue porque algo fracasó, algún deseo se frustró y la amargura del alma era tal que la búsqueda de puertas que dejasen pasar el aire terminó, entre otras muchas ramas, en poder escribir lo que había dentro para sacarlo al exterior, a ver si así no nos dañaba tanto. Así que vale, estamos deacuerdo, otra cosa es que ser 'amargado, frustrado y fracasado' sea algo malo. Que en mi caso quiero creer que no...en la amargura puedes mirarte, por dentro, y encontrar increibles tesoros...
Bueno, si vuelves y debates mi idea, sigo hablando, que creo que estoy hablando sola! jajaj