jueves, 10 de septiembre de 2009

Recordando que se me olvida

La danza que bailan ahí afuera viene a menudo a buscarme.
La marea que se mueve sin agua, sin barcos, sin olas que pueda ver, no cesa de llamarme.
Los olivos vierten sus ramas sobre mi mente, me alcanzan, hacen presa a mi alma.

La luz interna que nadie ve se va ocultando,
no se apaga,
pero por instantes la siento lejos,
en el centro de toda la espiral que mueve mis pies.
Está cubierta de líneas, de esferas, de burbujas opacas.

Ese mundanal ruido,
los sonidos latentes,
el huracán pasajero que nada tiene que ver con quién soy,
me lleva una y otra vez hasta ese lugar llamado olvido.

Paseo aquí,
ando allá,
saludo en este bar,
me asomo en las tiendas de aquel barrio...
Canto en la ducha,
camino con prisas,
elaboro hogares...
y mientras se me olvida ponerle cimientos al mío.

3 comentarios:

cactus girl dijo...

Me alucinas, vecina.

Un beso

Pluma Roja dijo...

Precioso poema.

Un saludo desde Guatemala.

Nebroa dijo...

Muchas gracias a las dos. No sé por qué a mí me encanta, sabeis? muchas de las entradas que menos comentarios arrastran son las que más me gustan a mí, es curioso, no? es como yo, conmigo, en soledad, con unos pocos, pero para mí... Un beso a las dos