miércoles, 2 de septiembre de 2009

Jugando a ser Lucía

Puedo esperar, puedo seguir viviendo mientras llegas, puedo ver prados llenos del verde que me faltó, y descender por las pendientes a las que me llevan mis pensamientos...
Puedo esperar si así me lo pides, entre tanto siempre podré aligerar el peso que llevo en la espalda, puedo sacarle brillo a las alas que jamás se despegaron...
Yo puedo esperarte, tampoco es que sepa que vas a llegar, sólo que en vez de sentarme a esperar como Penélope en la estación de autobuses inexistente, puedo crear otra Ana que se llame Lucía, y abrirle de par en par el corazón, para que si llegas, encuentres las puertas abiertas...
Te espero, como el que no quiere esperar, andando, subiendo, ascendiendo, llegando a las cimas inimaginables que un día pisaré. Aquí estoy, viva. Ya no quiero esperarte entre la nada, ni quiero subirme al último balcón tentando tus fuerzas para que me alcances...
Puedo y quiero esperarte, si hemos de encontrarnos, nos cruzaremos en el aeropuerto, en la vía de salida, donde mis sueños se forjan, se plasman y se disfrutan, ahí estaré...
Si nuestras auras que a veces resplandecen deciden mirarse, quiero que tú también hayas pasado por la pista de despegue...

2 comentarios:

Amanda dijo...

Caray, cuando brotas...cómo me tocas.

Nebroa dijo...

Gracias Amanda, ya sabes a qué se debe, no? A quete haces una ligera idea? Mua