domingo, 13 de septiembre de 2009

Entre mis propias decisiones

Si uno quiere dedicar su tiempo a estar en casa, a conocer a gente que está dentro de un monitor, a leer el alma de algunos poetas que se enredan en la red de redes, a escribir algún mail, a recibir otros que le alientan el corazón...Si uno quiere, desea, se siente cómodo haciendo eso, cuál es el horario adecuado para hacerlo?
Mi maldito equilibro interno me cuenta que si te pasas muchas horas de tu día haciéndolo quizá te estés perdiendo la 'vida'... Pero por otro lado, quizá esta forma de darle color a la 'vida', en un determinado momento de tu existencia, resulta que te enriquece más que otras cosas que puedas vivir fuera...
Yo salgo, entro, tengo amigos a los que veo de vez en cuando, no tengo un grupo extenso con el que poder quedar, salir a beber, bailar o perrear la noche de un sábado. Cada vez me apetece menos salir por la noche, y cada vez surgen menos planes de salidas nocturnas.
Me gusta quedar para comer, o cenar, (muchas veces ni me apetece una copa después) compartir un café a primera hora de la tarde... me gusta, lo hago y me enriquece.
Luego también me gusta, hago y me enriquece el venir aquí, escribir, desatar algo de creatividad, relatar y narrar lo que se me ocurre.
Pero hay algo dentro de mí que aun se cuestiona si a pesar de que esto me guste, no será que no he probado suficientes cosas ahí afuera? no será que la comodidad me ha vencido y digo que esto me gusta porque nisiquiera tengo ganas de crear experiencias ahí, donde el sol calienta de lleno las caras? Me he acomodado tanto y tan bien a la soledad que salir de la burbuja (de considerable tamaño por cierto), me resulta pesado, cansado y a veces aburrido? Es el tipo de personas con el que me he relacionado el que no me incita a querer más experiencias?
A veces me invitan a cenar, en un grupo donde conozco a una o dos personas, pero que conforman unos 10, por qué siempre lo rechazo porque sé que no me sentiré cómoda? Y si lo hago con naturalidad, si ese 'rechazo' me sale de las entrañas, por qué aun me pregunto si no lo estaré haciendo bien y tal vez me llenarían más otras situaciones?
Por qué aun, después de todo lo vivido, me sigo cuestionando actitudes personales propias? Se debe acaso a mi continuo proceso de cambio interminable?...

6 comentarios:

Daeddalus dijo...

Siempre te leo y casi nunca te comento, y es que, qué voy a comentar si lo que quisiera decir ya lo has dicho tú. Y no me gusta decir un simple "estoy de acuerdo".

Por cierto, me gusta tu casa.

hécuba dijo...

Creo que estar aquí también forma parte de la vida, ¿no? y no es incompatible con la vida real que en realidad es tan real como esto. Uno tiene que estar donde está a gusto. Si estás a gusto por aquí, ¿por qué no?

Luna dijo...

Buenos dias.
Cada uno debe estar donde esta mas comodo, quien es nadie para poner etiquetas por lo que haces, donde estas, con quien vas....
Uno debe de estar donde le apetece, aqui, en la calle, leyendo, echando la siesta...
Las etiquetas como las de la ropa, osea a la basura...
Tu se feliz y estate donde realmente te de la gana!!!!
Besos.
Rosa

Nebroa dijo...

Daed, no sé si me lees siempre, yo a ti sí, y como ya sabrás sí que te comento, también coincido en el 99% de las entradas, como también sabes, y no sé si es bueno que tú coincidas con las mías, teniendo en cuenta el halo de oscuridad que a veces sale por las esquinas...
Estás invitada a mi casa con muebles de ikea, del casero y de lo que pillo, cuando quieras! :)

Nebroa dijo...

Hécuba, eso me digo y de hecho eso hago a menudp. Pero a veces dudo, como en casi todo, claro!

Nebroa dijo...

Gracias Rosa... me ha gustado lo de las etiquetas de la ropa!! eso quiero yo! que se caigan todas! y eso hago con mis camisetas, las dejo peladas, no se queda ni la talla, todo fuera! será por algo!