sábado, 15 de agosto de 2009

Para echarme de menos

Hay flores frescas en la mesa, y el tenue suspiro del incienso golpea mi nariz, quedan apenas dos cigarros para toda una madrugada y afuera se escuchan los gemidos de los coches con prisa por llegar a donde no queda nadie con corazón...


Él anda perseguido por el que creía el amor de su vida, pero ella se ha encargado
de convertir su vida en otra cosa, tan oscura y difícil que ahora sí que es el amor
que encaja en esos días, pero no en los días que él quería.
Suena Quique Gonzalez en tu oficina, hay vidas cruzadas en el jardín, la tuya con la de él
y la de tus amigos con los vecinos de arriba, no te satisfacen los lazos creados y no sabes
cómo partirlos por la mitad, buscas el hacha que llevas dentro pero no te quedan fuerzas
para levantarla.
Allí, en ese lugar donde buscaste a tus padres no queda más que el vacío de un
local recien desalquilado, no te quedan recuerdos, los perdiste con el ruido del
accidente, ahora no sabes quién eres, dónde ir ni dónde refugiarte.
Fuiste a hacer la compra esta mañana sabiendo que no quedaban monedas en los bolsillos,
pero aun confías tanto en tu cara de angel que sabes que hoy comerás caliente, aunque el
calor lo de la vela que encenderás en casa cuando abrases los peces robados.
La viste, la tocaste pero se la llevaron, la buscaste tantas veces, en tantos lugares
que tus ojos están clavados para siempre en todos los rincones de tu ciudad.
Y allí estaba, esperandote, dispuesta a sonreir para siempre sin olvidar jamás
que el cartel de padre sólo puedes sostenerlo tú.

Todo eso, lo que escribo, lo que tecleo sale de unos minutos paseando por mi mente, inventando historias que no sean la sentida. A veces necesito crear algo que no soy yo sólo para que echarme de menos y volver a encontrarme...

6 comentarios:

L.N.J. dijo...

Es bueno crear personajes a los que nos he difícil llegar, y te felicito porque el ser humano tiene la capacidad muy limitada en muchos aspectos; cuando en realidad debería ser lo contrario.

Besos.

Serendipiando dijo...

Historias cruzadas... siempre he creído que la vida es suerte en sincronizar. Que nuestro momento coincida con el de otro. Por eso me llama tanto la atención la metáfora de los trenes, que paran en una misma estación. A veces, se acoplan vagones, otras, cada uno sigue su camino, aunque compartan parada.
Bonito relato.
Un abrazo efusivo.

Aida dijo...

Creo que nunca he probado lo de echarme de menos. Quizás es que siempre estoy demasiado pendiente de mí, lo cual tampoco es siempre bueno...

Nebroa dijo...

Ele, bienvenida, pasa cuando quieras y habla con comodidad, como en un bar ;)
Es cierto que las personas tenemos demasiados límites mentales, de creencias establecidas que ni siquiera nos cuestionamos. Siempre he huído de eso, al menos lo he intentado, aunque no siempre consiguiendo el objetivo, y tú? lo consigues?

Nebroa dijo...

Serendi, lo mismo te digo, a mí también me llama poderosamente la atención el ejemplo de la estación, siempre digo lo de: con todos los que somos, cómo voy a coincidir en espacio, tiempo, deseos, maneras y ganas con alguien a quién querer!? jeje

Nebroa dijo...

Aida, las etapas que vivimos son necesarias, correctas, son las adecuadas, las que necesitamos para continuar. Quizá ahora estés tan pendiente de ti como dices porque eso es lo que quieres, deseas, tienes que hacer, quién sabe lo que vendrá después? ý sí, es bueno estar pendiente de ti, lo es...