jueves, 6 de agosto de 2009

Mi 'vacación'

Me ha gustado mi último día de vacaciones, o como lo he llamado esta tarde, mi vacación. Hoy, este ha sido el día en el que he podido descansar un poco. O relajarme. Iba a llevar a mis sobrinas a uno de esos parques temáticos, pero mi dolor de oído nocturno me contó que prefería dejar pasar el tiempo y no ir contra el sol...
Así que me ha gustado despertarme, a pesar de la mala noche sufrida, escuchando desde el salón las voces de peli de adolescentes, que mi sobrina había puesto en el dvd esperando que yo despetase.
Me ha gustado que E viniera a desayunar con nosotras al bar y hayamos podido reirnos con el camarero al contestar las preguntas del test de moda y belleza que mi sobri se ha empeñado en hacerle. Ha salido que el camarero en cuestión era la reina del invierno.
Me ha gustado ir a mi casa de campo, bañarme cual sobre de manzanilla en la piscina mientras mi sobrina me decía que con ese pelo mojado parezco Elvis Presley.
Me ha gustado comer en el bar de siempre, el de los veranos, donde sólo allí podías encontrar polos de arroz con leche, que jamás he vuelto a probar.
Me ha gustado tumbarme 10 minutos en la cama de mi casa de verano, donde el sudor se podera de tu cuello, pero la mínima brisa que entra por la ventana te airea la mente y te hace estremecer.
Me ha gustado ir a uno de esos circuitos de masajes, burbujas, agua fría, caliente, sauna y piedras, donde toda tu piel se arruga y parece que estés a punto de poder quitártela toda, y quedarte desnuda, sin ella, preparada para un nuevo viaje a través de las estrellas de la noche.
Me ha gustado mi día de vacación, quiero más, quiero más tardes así, olvidando que hay algo que conseguir, algo por lo que luchar, relajando mis ideas y dejándome llevar por las burbujas que el tiempo deja entre cada minuto.
Mañana vuelvo al trabajo, que sé que está encrispado y con tensiones que pueden rajarse con la cuchilla de cortar los planos, pero yo no quiero entrar ahí, en ese ambiente, en esa oficina oscura y sin un por qué. Entrará mi cuerpo, pero mi mente no participará de eso, no respirará ese tenue olor a mojado que pretende calarme de lleno. Iré, trabajaré, pasaré mis horas con final y volveré a mi mundo de vacación por la tarde... Y no me molesta saber que quiero pasar esas horas lo más rápidamente posible, porque sé que busco algo más que me esforzaré por conseguir. Llegará, sólo he de trabajármelo y poner todo en un lugar medianamente adecuado. Y el año que viene, quizá escriba en folios raídos desde algún lugar entre oceanos, quién sabe...

2 comentarios:

hécuba dijo...

Eso... quién sabe :)
Un abrazo.

Nebroa dijo...

Tú y yo, no? Debes saber que tus palabras fueron tremendamente relajantes, enriquecedoras y que llevan consigo empujones ocultos. Gracias