domingo, 16 de agosto de 2009

La misma esencia y otros amores

"Y de esto hace nada menos que 11 años. Increible..."
Así terminaban mis últimas palabras. Me han hecho pensar...
Acaso no he progresado desde entonces? Él me vio así, y mírame, puedes leer esas letras y ahora, ya con 33, cuando ha pasado más de una década, saber que hablan de mí. De la de ahora, la que escribe.
Por dentro he cambiado, ya no soy quien era. Y espero no ser la misma dentro de otros 10 años, pero me llama la atención ver que mi esencia sigue siendo la misma. Y me llama la atención que él supiera verme por dentro. Con todas esas cosas que siguen estando aunque hayan variado.
En lo único que puedo afirmar que ya no soy quién él vio es en que ya no huyo de la palabra soledad. Ya no me asusta como cuando compartí tardes y noches con él. Pero aun así, la soledad sigue estando presente en mi vida, me ha perseguido, acompañado, se ha quedado...
Lo dejé, como se deja a las personas que no quieres dejar del todo, pero que sabes que no están en el mismo sitio que tú.
Él me quiso tanto... Y yo dejé de quererlo tan rápido.
Por aquel entonces no sabía lo que era el amor, sólo inflé mi burbuja imaginaria, estallé de júbilo cuando lo conocí, y como una niña que consigue su juguete, cuando lo tuve entre mis brazos lo aparté para buscar no sé muy bien qué.
Supongo que fue el principio de este vacío constante que siempre me empeñé en llenar desde fuera. Yo creía que las relaciones eran otra cosa, que siempre estaban infladas, hinchadas de aire amoroso que nunca se agota. Cuando vi que se me agotaba quise buscar otra burbuja, llenar y llenar otras pompas de amor inventado. Él fue el primero al que dejé porque mi objetivo no se veía cumplido.
Muchas veces pienso en lo distinta que hubiese sido mi vida si me hubiese 'conformado' con aquel amor intenso que duró 6 meses y el otro desinflado que duró otros 6. Supongo que no pudo ser de otra manera, elegí vivir otra vida, otros caminos diversos, tan alejados de lo que todas mis amigas hacían ...tener novio y conservarlo.
Él me quiso, se enamoró y no se le gastaba el amor. Y yo lo envié al infierno del desamor. Y yo me envié al infierno de una vida de búsqueda incesante por conseguir lo que con él tuve los 6 primeros meses...
Aun no sé lo que es sentir y dejar pasar ese arcoiris de colores en que se convierte tu vida cuando te enamoras en otra cosa que se llama amor calmado. No lo sé, siempre hice lo mismo. Y luego lo hicieron conmigo. Así que por un lado no sé si seré capaz de, si hay alguna relación, saber vivir cada etapa que venga, o si por el contrario puede pasarme como a él, que nunca se le gastaba el amor, al menos durante ese año completo. Se le hubiese gastado con más meses? Se gasta en realidad? se puede vivir enamorado por siempre? Todas las relaciones pasan por las mismas etapas? Si es así, sabré o querré aceptarlas? o en el futuro huiré cuando dejen de entusiasmarme?...
Él que tanto me quiso es feliz. Por lo que sé se casó con una chica que estaba completamente loca por él incluso cuando estábamos juntos. Tuvo un hijo... Hace mucho que no sé de él pero seguro que sigue siendo feliz. Yo? yo sigo buscándome...

2 comentarios:

Amanda dijo...

La falta de entusiasmo es un síntoma del cambio que se hace necesario. Es una crisis y como tal hay que vivirla. La cuestión es no pensar que las crisis son la evidencia de un fracaso, porque en realidad sólo es un testigo preciado que ayuda a revelar lo mejor y lo peor de nosotros mismos.

Ni lo mejor ni lo peor son realidades, sino meras proyecciones del ego, sea cuando se asusta, sea cuando se regocija para evadirse.

Y es verdad que somos todo eso, pero no sólo eso.

Nebroa dijo...

Lo de que la falta de entusiasmo sea un síntoma de necesidad de cambio me gusta, no sólo por cómo suena, sino porque pone explicación a todos los bajones que tuve en mi vida. Que los tildaba de erroneos y eran un fracaso para mí...