lunes, 17 de agosto de 2009

Desgana

A veces vence ella, la desgana, que mira el futuro con cansancio, lo ve largo, eterno y ella sin nada que hacer. O al contrario, mucho que desempeñar, muchas tareas que cumplir... pero está tan agotada...
Y no cree que haya nada allí, o aquí, en ningún sitio, capaz de levantarla.
Se cuela como un pensamiento nocivo, maldito, con tanta carga que ante la batalla a librar con los demás, saca sus armas y vence. Me lleva consigo y me deja rendida también.
Pensando si tiene razón...
Sólo intento no identificarme con ella, buscar algo más detrás, entre sus rendijas, ver si hay otra cosa que alcanzar que no sea ella, hacerme de otras ideas que vuelan sobrecogidas por el tiempo. Pero es muy difícil. De verdad que muchas veces me cuesta tanto... que desfallezco.
Pero somos tan grandes, los seres humanos, las almas que habitan en nosotros, o más bien nosotros en ellas, que no hay rendición, ni vencimiento. Sólo hay salidas, hacia delante. Aunque no sepas dónde vas...

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