jueves, 9 de julio de 2009

Una y otra vez


Llamo a esa puerta, de entre todas a las que puedo llamar, escojo esa, la verde y envejecida. Esa que parece esperar mi mano golpeándola. O quizá es que la miré inventando que podría estar esperando que llamase. Porque no se abrió. Llamé flojito, lo sé, pero estoy segura que el sonido que provocaron mis nudillos contra la madera, se oyó. Pero ella no se abrió.
Tiro piedras a esa ventana, de entre todas las ventanas a las que puedo tirar piedrecitas, escojo esa, la que no está del todo limpia, pero cuando a media tarde le da el sol, brilla más que las impecables. Tiré chinitas diminutas, el cristal susurró. Pero ella no se abrió.
Me asomo a ese balcón, de entre todos los balcones a los que puedo asomarme, escojo ese, el que está lleno de flores, y tiene molinillos de colores. Intenté apartar el toldo que lo cubría, el granate que no dejaba pasar la luz. Me esforcé para no caerme al intentarlo de nuevo. Pero él no se abrió.

...lo hago sutilmente, mis intentos no son grandes, quizá nadie pueda sentirlos más que yo. Pero sé que tienen eco. Y aunque no me sintieran, me oyeron, y siguieron cerrados... Y yo, yo creo que me he cansado de llamar...

8 comentarios:

José Aguilar dijo...

Hola. Pasé a devolverte la visita y encontré tu puerta nueva y franca. Venía cargado de lluvias grises, pero resplandeciente traía también un abrazo para ti.

Aquí lo tienes.

Besos.

Quetzalli dijo...

Parece mas ancho el silencio y mas pesada la vetana cerrada cuando sabemos que estan y no abren.

Yo creo que es mas terrible estar adentro y pir una dos tres ...piedrecillas y negarte a abrir... porqe cuando al fin te decides a hacerlo....


Ojala se conjugue la insistencia y el ceder

un cariño Nebroa desde chihuahua Mexico

quetzalli

Vagamundos dijo...

O lo que dice Quetzalli o que te entre uno de los momentos surrealistas con el cartero que venga a dejar el correo de esa puerta.

A fin de cuentas la esperanza dura lo que dura el deseo.

Nebroa dijo...

José, me quedo con ese abrazo, guardadito en el bolsillo, para sacarlo a pasear cada vez que me sienta llover los ojos. Gracias

Nebroa dijo...

Quetzalli, qué alegría volver a verte aquí, después de todo este tiempo de ausencia.
No sé qué es peor, no recuerdo haber estado dentro de esas puertas y a pesar de las llamadas, no abrir. Siempre, aunque tarde, suelo abrirlas y ver quién llama. La curiosidad, el instinto nato de aventurera siempre sale a tomar el fresco y me empuja a abrir.
Lo de estar llamando y no obtener respuesta, u obtener un portazo no es malo del todo, al menos llamo, en un intento de conocer lo desconocido. Pero es doloroso cuando se repite continuamente...
Un abrazo desde el este

Nebroa dijo...

Es muy bella tu frase, vagaoportunidades, pero no es cierta, y lo sabes...
Los deseos duran más que la esperanza. O sea, se mantienen siempre, otra cosa es que estén respaldados por la esperanza. En mi caso, no siempre...

Vagamundos dijo...

No sabría decirte. A lo mejor es una imposibilidad que tengo de asumir el fin de algo cuando no quiero que acabe.

Nebroa dijo...

Es imposibilidad me vino a mí con el parto de mi santa madre. Seguro que fue el médico que me gritó antes de lavarme: que sepas, querida niña aun sin nombre, que nunca querrás que acabe lo que te gusta
Y mira, así me he quedado