domingo, 5 de julio de 2009

Toni...

Toni, he repasado tu respuesta varias veces, me he ido a conducir y le he dado vueltas.
Ha sido muy inspiradora y ha tocado justo el punto que sé que andaba ahí pero que siempre se duerme...
Vuelvo a releer lo que me has dicho, y sé que tienes razón, y que quizá todo estribe en eso.
Me he culpado mucho por no poder seguir adelante, por no ser capaz de ser feliz, y me he juzgado de manera violenta...Quiero tratarme bien, como si fuese una niña desprotegida que no sabía hacerlo de otra mejor manera...pero también me trato mal por por no haber aprendido ya...
No sé cuál es la razón que me impide progresar, acercarme a la felicidad y conseguirla.
Y tienes razón, y no es la primera vez que me lo digo, en voz muy baja, que y si es eso? el miedo a perderla después...
No me gusta el dolor, y aunque es donde más me conozco, huyo de él.
Pero siempre vuelvo al mismo...
Y si eso que cuentan que es maravilloso, un día, después de sentirlo, vuelve a irse?
Otras veces creí tener esa chispa, haberla alcanzado, y se volvió a esfumar. Tal vez es que la llamé así, y no era la chispa, y sólo algunas burbujas de aire apretado...
Y por otro lado, una de las últimas frases que dije a quién investiga conmigo mi mente, a quién me ayuda a observarme, fue esa: y si una vez que no sienta el dolor como hasta ahora, todos se van? y si me quieren justo por esa debilidad que parezco tener?
Sin embargo, cuando alguien se queda a mi lado, y yo sé que lo hace porque cree que estoy llorando, y en ese momento no lo estoy, odio esa etiqueta que me ponen...que creen que siempre ando llorando por los rincones...Total, que 'no te vayas porque estoy sufriendo', 'no te quedes porque creas que sufro', 'no me etiquetes como débil'... Y así continuamente...
Pues eso, que al reconocerme sólo en este punto, al haber mostrado esa parte de mí dolorosa y con llanto, si los demás se han acercado a mí por eso, cuando lo pierda, si es que sucede, también los perderé a ellos?...
Busqué el por qué de todo esto, sólo encontré aquellos primeros días que citas en tu comentario... vale, pongamos que es eso el principio... y si no lo es? crees en realidad que todos tenemos la felicidad dentro? seguro que no hay gente por ahí, entre los que me incluyo, a los que se les es negada? Peco de importante, creyéndome diferente, lo sé, pero... Tú crees en realidad que puedo tener la felicidad en mí y lo que ha pasado hasta ahora es que no he sabido conectar con ella? lo crees?... Te lo pregunto pero es un modo de preguntármelo yo, hasta creérmelo de verdad...

Todas estas palabras que te responden, me sirven para poner un poco de discernimiento en mi propia mente, como ya habrás intuido. En las que te utilizo como oídos, y me abro como boca sin aliento...
Espero que quizá esto, el poder decirlo abiertamente, pasando por encima del miedo, sea el comienzo de algo, de una nueva búsqueda, hacia el punto concreto en el que siempre encuentro barreras...
No creas que no me cuesta escribir así, tan de lleno, tan desnuda, todas estas cosas, pero al escribirlas con ese miedo a ser 'pública', quiero utilizarlo como barrera a superar. Si tengo miedo a ser transparente, mi objetivo se disipa, y no quiero eso. Quiero encontrarme, de verdad, quitar todas las capas que me envuelven y salir a la superficie, sacar eso que creo o intuyo que llevo dentro... Otras veces también intuyo que no tengo nada dentro, como te decía, pero sólo me rendiré cuando esté completamente convencida. Y de momento, no lo estoy...

Pd. Creo que esta entrada sí que será etiquetada como 'nadie lo entiende'

14 comentarios:

Fiebre dijo...

Mi querida niña, no pretendo mentirte.
No he leido toda la entrada. Sólo Toni: (supongo que será la respuesta a algún comentario que te han hecho)
Hoy entré y salí, entré y salí por segunda vez... No estaba yo por la labor de sumergirme contigo en un sitio que sé, positivamente, que era propio para mí (en este día).
Así que, como ando ahora mismo "desbrozando" los tarados que entran a mi blog, y "me barrunto" que no estás para mucha juerga...coge y vete a mi blog a la entrada del lunes. Lo he camuflado ahí.
Son Real Life y su "Catch me I´m Falling"
Sí, te irás cayendo a ratos...pero ellos te levantan, te lo aseguro.

Nebroa dijo...

Muchas gracias Fiebre, como siempre. Por esa forma tuya de levantarme desde lejos sin tocarme. Hoy, todo áquí es muy espeso, demasiado incluso para mí. Altas dosis de profundidad pueden hasta conmigo, por eso me iba ya, a dormir, a leer o a dar vueltas como una croqueta en la cama. Antes, iré a verte. Gracias :)

Fiebre dijo...

Aunque sea el día del orgullo ese y no liguemos en lo que nos queda de vida, juas...

¡TE QUIERO RUBIA!

Nebroa dijo...

jaja yo también te quiero terremoto!!!Mua!

Espera a la primavera, B... dijo...

Entre todo lo que has dicho escojo una frase: “No me gusta el dolor, y aunque es donde más me conozco, huyo de él.
Pero siempre vuelvo al mismo... “
en realidad dice:
No me gusta el dolor pero es donde más me conozco... Uf, menuda afirmación, Ana. Creo, y es algo que en tu blog se puede palpar, que te identificas en exceso con el dolor. Si hasta el título es “a orillas del dolor...” Y hay una diferencia muy grande entre el ser y el estar. Puedes estar en el dolor, es decir, es algo momentáneo de donde tarde o temprano te irás o puedes identificarte con el dolor (ser dolor, vivir ahí siempre y sentir que sólo ahí eres tú misma).

Quizá (no lo sé) tu familia te ha “dado” la identidad de aquella depresión que tuvo tu madre al morir tu abuelo. Cuando piensan en tus primeros años está muy presente aquella tristeza de tu madre. Si has vivido inmersa en eso, es normal que te hayas instalado en ese rol porque es el que te otorga tu familia. No es porque tu familia lo haya decidido, es por las circunstancias que ocurrieron, coincidencia, un bebé es una esponja que intenta sobrevivir y cuando va creciendo aprende cuál es su lugar en el mundo y cómo relacionarse con él. La culpa no es de nadie porque no ha habido intención.

¿Qué ocurre? Que para salir de esa identificación sería bueno ampliar el marco de referencia. Es decir, Ana es muchas otras cosas aparte del dolor, tiene habilidades que le permiten disfrutar, tiene una inteligencia que indaga, tiene una mente despierta... entonces ¿por qué se queda en el dolor? La respuesta la dabas antes: porque es donde más me conozco. Es más, yo diría que es donde más te reconoces. Y hay una cosa que es indiscutible y es que necesitamos el reconocimiento de los demás y para conseguirlo haremos lo que haga falta, aparentaremos ser (o incluso seremos) lo que ellos quieren que seamos para obtener ese reconocimiento.

Un ejemplo: Cuando cuelgas entradas tristes, te vienen amigos que te dicen “oye, no estés así, ya verás, todo te llegará” es una caricia, es un reconocimiento. Cuando cuelgas entradas alegres generalmente compartimos contigo pero de otra forma, generalmente las caricias no son tan directas, no hay tanto reconocimiento. Cuando se vive del reconocimiento, cuando se necesita, es como el yonqui que busca la dosis (bueno, igual he exagerado). Las caricias son necesarias, y no es que si te haces el fuerte necesites menos, no, se necesitan y punto.

Pero es necesario ampliar miras. Ver por ti misma lo bueno que tienes y los valores personales que cultivas.

Otro ejemplo: Fiebre ha titulado su blog, la niña que sonreirá, eso es un cambio de marco. No le gustaba el título y lo ha cambiado, es su forma de darte una caricia, siempre busca la complicidad, el juego, siempre busca hacer sonreír. ¿No siente dolor? Seguro que también pero no se identifica todo el tiempo con él. Evidentemente cada uno tiene sus circunstancias personales, su rol, su guión.

Me he enrollado que no veas, y lo que extendería...

Ana, sería bueno que te dieras el permiso de disfrutar de las cosas. No es fácil pero se empieza por pequeñas cosas.

Me voy a dormir que mira qué hora es.

Besos

Fiebre dijo...

¡Uf!
Mira tú por donde, hace un Terral de tres pares de cojones y me he despertado hace 10 minutos, y a esta hora y en silencio es cuando me gusta leer a "Nebroa" (que para mí ya es Ana)

Y Toni...(sin acritud, pero me has cabreao)
A ver cómo me explico: Evidentemente que no me gusta que mi niña rubia esté triste.
Partiendo de la base de que toda mente sensata (en este caso tú) tiene un sitio privilegiado en mis neuronas.
Pero me vas a perdonar, en este caso, creo que te pasas.
¿Y si hubiera una fuerza hormonal-neuronal que tú/o nadie pudiera controlar? ¿No te suena la palabra endógena?
O ...¿yo qué sé... lo que sea?

Amos a ver. A mi me gusta más "la niña que sonreirá". Yo la quiero, (joder, perdona Ana que hable en 3a persona), evidentemente a nadie que quieres le deseas que esté eternamente "a orillas del dolor", pero si un día ella me dice que le molesta la copla "cachondilla-fiebre"...cerramos el chiringuito y a penar t´ó Dios!
¡Qué le vamos a hacer!
Respetar a los amigos.
Yo he llegado a pensar que tú, Toni, estabas mucho peor que ella,
cuando lo de "moriría por ella"
pero no tenía tanta confianza para "ostiarte".
Y te leía...y me dolía.
Al final..tolerancia.
Y ese feeling te lleva a cierta gente porque te GUSTA. No porque hay que darle un abracito de "ña, ña..hala recupérate".
Para eso habría cien mil on line.

En tu "lectura de cartilla" también te he entendido que conste.
Pero no creo que sirva. No de ese modo, y te lo digo con cariño y con respeto hacia uno de los blogueros más formales que he conocido en la vida.

Frida la Llorona dijo...

Nebroa...tal vez...nadie lo entiende, pero tal vez algunos lo entendemos, lo palpamos, aunque no es nuestra elección, la vida elige por nosotros...o lo que mierda sea...
Nacemos llorando, y lloramos para sobrevivir, por puro instinto animal...y algunos seguimos así de por vida. Por qué? sepa Dios...que yo no lo sé ni quiero ya saberlo.
Es fácil dar una palmadita en la espalda y decir: -mañana será otro día, pero de pronto como dice Aute, son años...
Tenemos lo que tenemos y somos sólo lo que somos y más nada.
Sabes? cuando encontré tu blog y me quedé, fué justamente por eso, por esa orilla de dolor, por esos bordes de lágrimas gritadas, como si fueran mias, por esa rejodida soledad...por tu maravillosa desverguenza al hablar de ello.
Con mis años, que son unos cuantos, afirmo...no llora quién quiere, sino quién puede, quién así lo siente y puede sentirlo.
Beso princesa, Anna

Frida la Llorona dijo...

Tenemos el mismo nombre Ana (siempre me recordó algo de "La Regenta" de Clarín:

...." Anita lloraba "....

Luna dijo...

Buenos dias!
Tenia escrito una larga historia, de como en algunas cosas me identifico contigo.
El pudor que siempre pudo sobre mi llanto en publico me hizo borrarlo.
Solo decirte que me alegrare muchisimo el dia que puedas sonreir por quien y como eres, y te identifiques en ese estado de animo.
Y te prometo que seguire aqui, para soneir contigo.
Cuando pueda sonreir cada dia te lo hare saber, ahora hay dias que me cuesta, pero no me quiero reconocer en el dolor.
Hay que seguir luchando, y tratar de sonreir a las pequeñas cosas, se que a veces es dificil...
Lo de que nadie lo entiende... mas de los que te crees lo podemos entender, pero se disfraza el dolor para que no se note.
Tu tienes la valentia de contarlo y eso es muy importante!
Muchisimos besos guapa!
Rosa
Od: Procuro leer todas tus entradas, aunque no siempre la comente. Pero todos los dias paso a verte

Helena dijo...

Me tengo que ir a currar, esta noche terminare de leerte, de momento te dejo una frase que oi en una peli. "En tu vida puede que haya muchos adioses, pero que eso no te impida amar".

Besote niña, luego vuelvo...

Espera a la primavera, B... dijo...

Joé, Fiebre, pues sí que tenía páginas la cartilla esa, jeje.

Bueno, sólo quería decirle a Ana que:
- Estar triste no es culpa suya ni es egocentrismo. Son las circunstancias que le han tocado.

- Que es muy bonito y necesario recibir caricias de los demás pero que si para hacerlo tienes que reflexionar acerca de la tristeza, igual no merece la pena quedarse siempre ahí.

- Hay que explorar algo diferente a lo que ya tienes (o crees que eres) , es aquello de si haces siempre lo mismo prepárate para obtener siempre lo mismo. Y eso es algo que Ana ya hace desde hace mucho tiempo, ha emprendido un camino de crecimiento interior que, sea cual sea, indica un deseo de cambio. Yo me quito el sombrero porque Ana tiene mucho que dar a los demás.

En cuanto a mi blog. "Moriría por ella" es el título de un cómic de Frank Miller y el protagonista se pasa todo el tiempo dando mamporrazos a diestro y siniestro (y se descuida hasta al abuelo de siniestro). En su orígen las entradas eran los primeros capítulos de un proyecto de novela, luego derivó en un muro donde mezclo reflexiones personales y ejercicios de construcción de personajes.

He decirte que muchos de los que estamos en la blogosfera tenemos historias de soledad y quizá por eso buscamos aquí un reconocimiento. Eso no quiere decir que no tengamos remedio. Estamos en esa fase y cambiará en cuanto estemos preparados para aceptar ese cambio. Je, mi cartilla también tenía más de una página. Un abrazo.

Ana, si consideras que me he pasado o que he ido desencaminado, perdona por lo que haya obviado, porque en realidad me utilizabas como oídos y yo te he respondido igual sin que me lo pidieras.
Un abrazo

toni

Fiebre dijo...

¡Cómo me gusta esta casa!

Cá uno es cá uno y sus caunadas. Y todos, absolutamente todos creo que tenemos el mismo fin...VIVIR. (Y vivir bien si es posoble)

Bruni, Carla, ¡¡of course!! dijo...

Pues no sé que habrá dicho Toni, pero si te ha despertado de ese letargo de tristeza sin abofetearte, me alegro muchísimo. Porque aunque no lo parezca, tengo muchísimas ganas de entrar en tu blog y percibir distinto.
(siempre teniendo en cuenta, que sigo sin saber qué te ha pasado, claro)
Un besazo

Alicia dijo...

Alguien de este mundo virtual me enseñó que la felicidad es siempre sospechosa, una operación a largo plazo, aspiración casi imposible y con el miedo continuo a 'perderla'. En cambio, la alegría, que no tiene tanta buena prensa, es contagiosa, espontánea, y del verdadero momento. Y ése es el objetivo vital. Estar alegre, hacer que estén alegres (en la medida de lo posible) los que nos rodean, los que nos quieren y a quienes queremos. Y por supuesto que eso no tiene nada que ver con el "amor eterno" (tu penúltima entrada lo dice claramente) ni con tener o no pareja.

La tristeza, la melancolía, están altamente sobrevaloradas, especialmente en lo 'literario'. Es hora de romper esos prejuicios.

Mi espíritu iluso/ingenuo/optimista (táchese a voluntad) no puede con el determinismo. Me niego a creer que yo soy lo que condicionaron acciones de terceros en un punto de mi vida sobre el que carezco por completo de control, especialmente lo que rodeó a mi nacimiento y primera infancia. Creo, a pesar de todas las evidencias en contra, en el libre albedrío, y que uno siempre es capaz de cambiar aquello que no le gusta o le está estorbando, incluso formas de ser, personalidades (limar algunos aspectos, al menos).

Vaya parrafada, para una vez que me pongo a comentar (leer y comentar son dos actividades bastante disociadas en mí, la primera ocupa un espacio desproporcionado). Decirte por fin que a veces conviene dejarse de teorías, de preguntas, y sobre todo de miedos, y simplemente vivir aspirando a momentos alegres, sin más.

Un beso,
Alicia