viernes, 24 de julio de 2009

Mojando donde pueden

Observaba esta mañana a la humanidad. Bueno, es un decir, observaba el comportamiento de un solo hombre, pero como casi siempre, cometo el error de hacerlo extensivo a (casi) todos.
Me gusta ella, pero me gustan también todas las demás. La beso a ella, pero si otra con mejor físico me besase, quizá no la volvería a besar, o sí, quizá a las dos... Quedo con ella, pero porque de momento no hay otra mujer con mejor físico que quiera quedar conmigo...
Así es, así es él, y otros tantos. A veces me pregunto con cuántos hombres habré estado (besado, no he tenido abundantes relaciones intensas, cuando digo 'habré estado', me refiero a al menos más de dos citas, aunque éstas no llegaran a las 10), que pensarían como el de hoy. Antes, cuando me gustaba alguien, y yo a él, cosa bastante improbable, solía imaginar lo mejor de esa persona. Solía confiar. Pero ahora me pregunto si tal vez en vez de confiar en el individuo, lo que hice fue inventar al hombrecillo en cuestión con el que poder estar... Y si la mitad hablaban como el de esta mañana, cuando yo no estaba delante? Cuántas mentiras habrán volado a mi mente creyendo ésta que eran verdades?...
Después de un tiempo sin ninguna relación minimamente duradera, o significativa, o que al menos requiera mención, me pregunto cómo seré en la próxima? He visto, oído y escuchado tantas historias que dañan, relatos falsos, historias inventadas, que no sé si mi parte más cabrona será capaz de dejar libre a la que que antaño confiaba. Me fiaré de alguien? A veces, me atrae algún hombre, de esa atracción bastante trivial, que sólo lleva una pequeña luz que me hace mirar, pero atracción al fin y al cabo. Y de repente, intuyo a esa Ana desconfiada que no sabe si, en el caso de que ese alguien la mirase a ella, sería capaz de devolver la mirada con cierta bondad, o paciencia, o espera. Si no saldré por piernas sin ni siquiera dejar que me hable un poco al oído...

3 comentarios:

Velda Rae dijo...

Quizás no haya que esperar nunca demasiado para que cuando llegue algo (o alguien) que merezca la pena sea una agradable sorpresa.

hécuba dijo...

Hay gente muy válida en el mundo, por supuesto te puedes llevar chascos pero es el riesgo que hay que correr. Prefiero confiar y pegarme tortazos a desconfiar porque vivir desconfiando tiene que ser duro.

jaytowerr dijo...

Y si no te dejas llevar,si no te arriesgas,¿como vas a encontrar a alguien que merezca la pena?No,AnaB.,te aseguro que todos no somos así.