miércoles, 1 de julio de 2009

Mi ego prepotente



Mi ego se resiente y grita desgarrado que él podría servir para todo. Gustarle a todo el mundo. Levantar miradas y otras cosas, sacudir palabras... Me empuja al abismo diciéndome que esta vez no he sido capaz de conseguirlo.

Me duele y le digo que se calme. Que estamos aquí juntos, que no sólo existe él, que somos dos, o muchas más piezas y que un poco de humildad en nuestros ratos no nos vendría mal. Sobretodo a él, que anda desquiciado, a menudo, por querer aparentar, por querer que le cuelguen la etiqueta de especial, por sentirse grande...
Él sigue empeñado en lo suyo, y me sigue llamando perdedora por no ser capaz de gustar a quien me gustó. O por otras tantas versiones de lo mismo.
El hecho de que otras personas sí hayan podido conseguir lo que él quería lo deja irritado e inaguantable. Sale con furia, con ira, y me da bofetadas en la cara completamente seria con la que lo miro, y me aporrea el estómago. Quiere dejarme sin respiración. Quiere decirme que si no he sido capaz de seguir sus mandatos, de conseguir sus deseos, es que no merezco la pena...
A veces se centra en una sola persona, otras parece que actua como si toda la humanidad lo estuviese observando.
Y yo no lo quiero así. No me siento libre a su lado. Me arrebata los sentidos, y enfoca mi mirada justo hacia donde yo, la que más veces gobierna mi vida, no quiere mirar.

8 comentarios:

silvo dijo...

Mira Nebroa, es la entrada más bella que he leido sobre algo que tod@s tenemos, aunque he visto gente que les ha llevado, su ego, al borde de lo absurdo, un abrazoy un beso para tí por tu lucha contra tu ego y otro pare él para consolarle por no vencerte

Helena dijo...

Todos tenemos esa lucha, Larra hablaba de eso en "yo y mi criado". Deja a tu ego que sea solo eso, tu eres mucho mas y el solo una parte de ti. No puedo darte consejos, hasta hace unos dias luchaba a muerte con el mio. La meta es su disolucion total en el universo. Quizas solo lo consigan los sabios, no sé, pero yo seguire intentandolo. Un besazo y fuerza!.

cactus girl dijo...

Lo mejor para estos "yos" es mirarlos desde arriba, con perspectiva, y darle un manotazo al que te esté haciendo la vida imposible..

Como si fuera un vecino jodón.

Besos guapa

Sundance dijo...

Nebroa, he descubierto tu blog por casualidad y la verdad es que me ha encantado!
Me gusta tu forma de escribir tan directa y sincera.
Con tu permiso me hago seguidora.

Un abrazo pa tí y "patadilla" pa tu ego.

Aida dijo...

El ego hay que saber mantenerlo en su lugar porque si nos descuidamos puede subir hasta las nubes... Mi ego también me da quebraderos de cabeza de vez en cuando!

Nebroa dijo...

Lo peor es cuando nos confundimos con él. Y creemos ser él mismo. Y no sabemos ni que existe. Somos un todo con él... Esa época sí que es aterradora...
Gracias

Sundance, quédate por aquí, nada sucede por casualidad, no? :) Un saludo lleno de brazos abiertos!

Concha Barbero de Dompablo dijo...

Una receta infalible:

1. Mírate (no egoístamente, sino desde la inmensidad de tu Ser que es capaz de arrinconar al ego, al que pide gustar y ser aceptado) y deja un poco en paz a los demás, al mundo. El mundo eres tú. Yo veo en ti un gran universo vibrante. Canaliza tu energía hacia tus deseos y no a tratar de mover los deseos de otras personas. Después... vendrán a ti. Y puede que ya no les necesites.

2. Vive ahora y no antes ni después. Así no pensarás en quién estuvo ni en quien vendrá, sino en disfrutar de la intensidad de este momento precioso de vida.

No harían falta ni libros de autoayuda ni comeduras de tarro si fuéramos capaces de cumplir estas dos consignas.

Besos, guapa, que eres transparencia total.

Nebroa dijo...

Concha, gracias por venir a mostrarme tus hombros y arrancar un poco de ti para regalármelo.
Supongo que sabes que seguir esas dos perfectas reglas y leyes es bastante dificil. Y que no se consigue en poco tiempo. Y que hace falta ir preparándose poco a poco para que eso que cuentas surja con naturalidad.
Y lo más importante, es imprescindible creer que puede llegar a ser cierto en nuestra vida. Sin ese punto de fe, los ánimos no se mueven hacia ese lugar.
Y así estoy yo, entre creer y no creer. Entre darme por vencida, rendirme, o creerme de verdad que puedo ser feliz aquí, en esta misma vida que tú pisas...
Tengo muchas cosas ahí, amontonadas, que no terminan de ponerse en fila, una tras otra...todo a la vez. Y otras veces nada.
Quiero que sigas aquí, por donde yo voy pasando, no quiero alejarme de tus palabras, porque sé que me hacen y me harán muy bien...
Gracias, una vez más