martes, 16 de junio de 2009

Tranquilidad

Me siento en el regazo de los libros del salón, miro el cuadro que hay colgado enfrente, podría mantenerme suspendida de los clavos que lo sujetan. Miro afuera, el calor aplasta las frentes de los que conducen esperando que el semáforo se prenda en esmeralda.
Inclino mis ojos y veo a una mujer enmarcada entre listoncitos de madera. Descansa en la mesa donde mis pies reposan tras recorrer medio mundo con mi mente.
Miro al techo, las lámparas cuelgan hacia mí, como lo hacen las nubes cuando parece que empezará a llover.
El sonido de esa máquina inventada para que mis manos no se agrieten es cada vez más tenue, lo percibo sólo si me esfuerzo en escucharlo. Pero el ruido sólido que sale de mi habitación hasta alcanzarme y bañarme de sosiego, asciende por encima de los demás acordes.
Creo que se llama tranquilidad, y como nunca he sabido lo que es, me la estoy probando, como el vestido del pasado, ese que me queda un poco grande ahora. Y así la siento a ella... Intento hincharme, respirar tan fuerte que el aire me llene el corazón y logre encajar mi piel con la suya... la de esa serenidad que quizá un día de estos se convierta en un guante con el que encajar a la perfección...

2 comentarios:

febade dijo...

Hola Nebroa

La tranquilidad, la sonrisa cerrada, el desahogo en la calma.



Un saludo.

Nebroa dijo...

Lo sientes a menudo, verdad?
También quiero comprarte de esto. Además del optimismo, me harás un paquetito?