martes, 16 de junio de 2009

Dar las gracias

Solo un exceso es recomendable en el mundo:
el exceso de gratitud

Jean de la Bruyére

No siempre fui consciente de lo importante que era dar las gracias. Fueron los hechos ocurridos, las situaciones vividas y el dolor sentido el que me hizo darme cuenta de lo imprescindible que puede ser agradecer al que está al lado todo aquello que hace.
Ya sea por ti, por él mismo, porque te quiere, porque se quiere a sí mismo, por el ego, por la vanidad, por crecerse ante la felicidad de los demás, porque le brota de dentro, por lo que sea.
Debería haber gratitud en todo lo que nos encontramos. Porque nada de lo que nos ocurre es por casualidad. Agradece ... desde que te cobren al hacer la compra hasta que te cedan el paso al salir del garaje, agradece que te inviten al café de las mañanas o que te dejen pasar la primera a la cola de tráfico para pagar tus multas
Desde los triviales sucesos hasta los que marcan tu vida. Agradece que alguien 'pierda' su tiempo contigo cuando lloras, o que recoja tus pedazos del suelo cuando estás hundida.
Me lo repito a diario. Da las gracias Ana, es un síntoma de igualdad, de bajar los pies al suelo, de sentirte igual al resto, de reconocer esfuerzos, actitudes, detalles...

Eso sí, aprende también, cuando te las den a ti, a sentirte bien. Y relajada. Ni tensa ni obligada.
A sentirte merecedora de algo bueno, sin exageraciones, simplemente sentir que alguien estima lo que haces, sin que te cueste trabajo. No hay nada más, y está todo dentro...

2 comentarios:

febade dijo...

Hola Ana

Preciosa manera en el intento por mejorar, aunque sólo sea un poco, la naturaleza humana.

Permíteme que te de las gracias por tus pensamientos.


Un saludo

Nebroa dijo...

Sólo si tú me dejas que te las de por venir a verme :)