martes, 9 de junio de 2009

Cuando era un bebé


Cuando decidí leer mi pasado, adentrarme en lo que fui, en cómo nací, cómo crecí... descubrí cosas verdaderamente fascinantes. No tengo mucha memoria, algunos dicen que es debido al accidente del autobús, hace ahora 8 años, y otros a que eso mismo es un barato motivo que yo misma encuentro para no esforzarme en recordar. Sea como sea la historia, lo cierto es que de mi infancia recuerdo cero o nada. Y las imágenes llenas de humo que a veces llegan a mi mente, responden más bien a las pocas fotografías que he visto de aquellos tiempos, que al recuerdo en sí (es curioso cómo al ver una imagen cogida por una cámara, nuestra mente puede inventar recuerdos)

Como decía, cuando me decidí a investigar quién fue de pequeña esa Ana a la que ahora le gusta escribir, para averiguar si mi pasado tiene algo que ver con lo que ahora busco, lo que ahora me mueve, hacia dónde voy...cómo me comporto, la única manera que tenía de averiguarlo era preguntando a los que me vieron crecer, si es que ellos sí tienen la suerte de recordar el pasado vivido.

Hay muchas cosas que me impactaron, pero hoy recordaba la más lejana... Meses después de mi nacimiento, 3 para ser exactos, mi abuelo Antonio, padre de mi mami, murió. A los 58 años, por algo que el tabaco fue fabricando en sus bronquios hasta dejarlo sin aire en el mundo para sus pulmones. Hay algo que siempre me ha hecho sentir que estoy unida a mi abuelo, al que no conocí (y si lo conocí no lo recuerdo), de una manera especial. Siempre pensé que yo debí ser para mi abuelo el juguete perfecto a quién amar cuando peor se está. Ese bebé capaz de, con un gesto, hacerle olvidar lo peor de la enfermedad que lo iba consumiendo...

Pero no hace mucho, pensaba en la historia que mi familia ha contado con frecuencia, aquella que relataba lo mal que mi madre lo pasó cuando su padre murió. Siempre hacían especial mención a la dejadez que mi madre sintió los días posteriores a la muerte. Depresión o algo parecido lo llamaban. Contando que era incapaz de levantarse de la cama, de atender a sus 4 hijos y al bebé recien nacido. 3 semanas al menos decaída, triste, sin aliciente, abatida por la muerte...tirada en la cama, como una colilla recien apagada...

Al tiempo de escuchar este cuento, algo en mí se despertó y comenzó a pensar que el bebé que dormía en la cuna y lloraba pidiendo atención, era yo misma. Siempre sentí angustia al imaginar a mi mami llorando. Aquella época relatada a mi mente por los demás, siempre la contemplo con inquietud, pensando que ojalá hubiese podido ayudar a mi madre en aquellos días. Y la siento con un no sé qué, que me cuenta que me faltaron muchos abrazos y cariño justo cuando más lo necesité. Cuando más vulnerable era y más atención requería...

No sé si lo vivido en el pasado nos forma de una u otra manera, no sé si condiciona todo el proceso de nuestra existencia, no sé si lo que nos falta de pequeños, o lo que nos sobra, repercute en quiénes somos al crecer... No lo sé. Siempre he pensado que sí, que llevamos el sello de la experiencia en nuestra alma, y ésta se dirige a uno u otro sitio, según lo sentido, vivido o experimentado.

Pero cuando miro ese recuerdo 'no recordado', quiero creer que no. Que mi búsqueda incesante de cariño, que mis ganas de ser abrazada, que mi percepción de que a veces soy muy pequeñita, que mi sensación de soledad constante, o de vacío... no tienen nada que ver con aquello...

O sí?

21 comentarios:

Espera a la primavera, B... dijo...

Dicen que cuando un bebé nace es muy bueno que éste sienta el cuerpo de la madre, es decir, que se sienta protegido y no que se le aparte y se le meta en una cuna. Las primeras horas de vida son cruciales para obtener seguridad y así los siguientes meses. ¿Será que nos metieron en una cuna y sentimos que habíamos llegado a un mundo donde íbamos a estar solos y desprotegidos? ¿Y que a partir de entonces buscamos la aceptación de los otros para sentir esa seguridad? Tampoco creo que sea tan simple pero hay algo en común en nuestra generación y es que ha habido un bombardeo por parte de las marcas y publicidad hacia el individuo (que ya de por sí nació y lo aislaron). Un individuo solo buscará llenar esa soledad con cosas porque siente que tiene que ser "algo" que los demás acepten y/o admiren. Y hay que fomentar la competencia y negar el sentido de clase para que compremos más y más cosas para estar a la altura que desde una sociedad agrietada se nos invita a triunfar.
Triunfar. ¿Qué es el triunfo? Tener amigos en los que confiar es un triunfo. Hacer un trabajo con el que crees ayudar a tu comunidad es un triufo.
La niña que fuiste, Ana, no tiene idea de triunfo, tiene la certeza de que lo que quiere es que la acepten y la quieran. Tu madre se sientió tan mal porque se le fue su propio "triunfo" (el amor de su padre) y puede que os desatendiera en esos momentos... los niños pequeños quieren a los que les dan cariño y les da igual quien seas o qué coche tengas, de qué trabajes, sólo te quieren porque tú les quieres y se lo demuestras.

Un abrazo de verdad

toni

hécuba dijo...

yo pienso que no, Ana, pero no te puedo decir por qué en este momento. Besos :)

Helena dijo...

Tuve una historia parecida aunque no hubo muertes de por medio sino abandonos. Llevo toda mi vida buscando minos y abrazos que me faltan en las cuentas, pero seguramente Toni tiene algo de razón y no es tan simple.
Un besote Ana.

Velda Rae dijo...

Me gustaría pensar que no, por mi propio interés. Porque mis hijos, cuando nacieron, se pasaron dos semanas uno de ellos, y tres semanas el otro, metidos en una incubadora, solos la mayor parte del tiempo, ya que las visitas estaban muy limitadas. Quiero creer que tú no echaste nada de menos, como no lo echaron ellos. Pero siempre tendremos esa duda las dos, porque no hay ecuación alguna que nos ayude a resolver esa incógnita. :-(

Espera a la primavera, B... dijo...

En cualquier caso, casi todo es reversible.

Silencios dijo...

Nebroa al leer tú o esta historia me ha venido a la cabeza, la participación hace algunas semanas en el blog de Punset y concretamente un texto original que se dejo bastante interesante. Si os apetece por curiosidad leedlo.
Y es verdad que el papel que juegan los padres es fundamental en el desarrollo y maduración de la personalidad del niño. Entre el padre, la madre y el niño se crea un vinculo familiar del que están excluidos todos los demás. Por lo tanto la infancia es la etapa más importante donde se gesta nuestra personalidad y los cimientos de nuestra futura conducta social Las tres principales etapas de desarrollo .

Yo por mi parte te dejo Un GRANDISIMO ABRAZO

Concha Barbero de Dompablo dijo...

Algo influye, Nebroa. Fíjate, mi historia es casi igual a la tuya. Tres días después de nacer, murió mi abuelo, y mi madre cayó en depresión. Sí me he sentido querida, pero tengo recuerdos (muy pequeñina) como el de echar a correr en brazos de mi madre y terminar en carcajadas. Mi madre me decía: "hija más tranquila", a lo que yo respondía “Un piquinín sin deir”. Sabía que no podía compartir mis risas, y me reprimía. Cuando me lo cuenta, siempre dice: ¡Demasiado alegre has salido!

Y quizá haya tenido que “curarme “ de aquello (entre otras cosas) con todos estos años de trabajo interior.

Te envío un beso muy fuerte.

Bruni, Carla, ¡¡of course!! dijo...

Soy la quinta de cinco hermanos paridos en un periodo de siete años. Eran otros tiempos, los mayores tienen fotos subidos a los caballitos con mi padre, yo no tengo fotos, no recuerdo a mi madre dándome el desayuno o llevándome al colegio, lo hacían mis hermanos, o la asistenta, ahora soy un gato, siempre estoy rozándome con las personas que amo,A mi hijo lo llevo frito, jajaj necesito el contacto y el calor, tal vez sea cierto, y busque a mi madre en cada caricia, pero me duele tanto pararme a pensar que prefiero dar lo que me hubiese gustado recibir, pero no por saldar deudas o por ser mejor que mi madre, sino porque no lo puedo evitar, nací cariñosa, por eso echo de menos el cariño si no lo tengo. Otros hermanos son independientes en ese aspecto y no han sentido ese vacío.

Ayyyyy... un abrazote quilla!!

Nebroa dijo...

Hola toni, gracias por tus palabras, acertadas, como siempre. Yo también creo que los niños aman porque sí a todo aquel que los trate bien, con cariño, se ponga a su altura, juegue con ellos, los entienda, les escuche... desde bebés a más creciditos. Supongo que cuando mi madre lo pasó tan mal, yo no estuve desatendida por el resto de la familia, mis abuelas, mi padre, o mis hermanos, mis tías, supongo que algo harían conmigo... Pero aunque no creo que todo tenga que ver con esos primeros días, creo que algo acerca de la concepción del mundo sí que se forja ahí. Es lógico, al fin y al cabo es lo primero que vemos. Pero sabes? el amor, que es invisible, quizá también puedan palparlo los pequeños sin que los toques. Es decir, acaso no el amor no es sino energía?...
En fin! que hablamos mucho los dos! jaja...Te invito a café anda y seguimos! ;)

Nebroa dijo...

Hécuba, si piensas que no, aunque no me des un motivo justificado, te creo! jeje, tengo confianza en ti, y porque yo tampoco creo que a eso se resuma todo, confío en ti :)

Nebroa dijo...

Pues eso mismo helena. Lo que le decía a él en el comentario anterior. Quizá el 20% de lo que somos se construye en esos primeros meses? Somos un cúmulo de circunstancias, nos vamos forjando paso a paso, sino, nada más tendría sentido después. Y ciertamente no es así. De hecho, quienes estamos siendo ahora también condiciona lo que seremos mañana... Así que tiene que ver, vale, pero no tanto. Vamos, eso creo

Nebroa dijo...

Velda, sé que por mucho que hablemos, por mucho que nos digan, por más que venga Punset a decirnos que nada tiene que ver aquello con quienes somos ahora, de poco vale. Como dices, la duda, (hay tantas en la vida) siempre estará ahí. Pero supongo que como madre, como decía antes, no dudo que aun sin poder tocarlos, el amor que sentías era tan grande que les llegaba. Eso pienso yo, por ejemplo cuando pienso en mis sobrinas Ada y Luna que están en Alemania... El cariño se puede tocar aunque no te toquen, no crees?

Nebroa dijo...

Uy Toni, que no había visto que habías hablado después! y sólo una línea :p
Es verdad que por mucho que condicionase aquello lo que fuimos, es tan larga e intensa la vida después, que hay mil formas de salir de ese agujero, si es que se formó alguna vez. Eso mismo le decía a Helena

Nebroa dijo...

Silencios, si lo dice Punset va a ser que tene razón. Estoy deacuerdo como siempre con él, además de parecerme interesantísimo lo que cuenta. Pero no sé, hay muchos ejemplos, muchas situaciones distintas a las 'normales'... que si todo se forjase en esa etapa, cómo serán de mayores los niños cuyos padres han muerto cuando eran bebés? o cuando les han abandonado? o cuando les dejan en cualquier portal... o cuando reciben malos tratos. Dios, dime que, como dice Toni, todo es reversible, porque si no, me moriría de pena...
Gracias por venir ;)

Nebroa dijo...

Concha, qué malo es tener que reprimir la alegría. Quizá, como dices, el trabajo interior al que nos hemos visto 'obligadas' partió de ahí. De esa infancia. Pero tú eres un claro ejemplo de que todo se mejora. Todo se supera. Todo es mejor cuando te miras por dentro. Al final, hasta haberlo pasado 'mal' de pequeñas es de agradecer...para ser hoy quienes somos. Un abrazo enorme

Nebroa dijo...

Ay Carla, qué complicado todo, no? y qué interesante! Yo también soy la quinta, yo tampoco tengo casi fotos, fue la pequeña en una época dura para mi familia. Y sin embargo, en vez de ser tan cariñosa y tocona como tú, más bien soy fría... y sólo me vuelvo en el cariño y el afecto ese que toquetea, muy de vez en cuando. Sí, tendrá que ver con aquello, pero siendo lo vivido similar entre tú y yo, tú eres de una forma y yo de otra. O sea que condicionará, sí, pero... cómo lo hará en cada uno de nosotros?

Nebroa dijo...

Muchas gracias a todos. Sentía la necesidad de contestaros a cada uno en un comentario separado, porque es una manera de deciros que ha sido muy especial leeros. Que me he sentido abrazada, y en compañía. Que gracias por haber venido a contar vuestro trocito de experiencia, y dejarlo aquí para mí... me ha ayudado mucho. Gracias

Para dijo...

Yo creo que no podemos "culpar" a la infancia de nuestra forma de ser,supongo que tendra importancia, evidentemente pero me gusta creer que somos mas moldeables y que no todo marca tan profundamente, sobre todo cuando aun no eramos conscientes de lo que ocurria a nuestro alrededor. Os leo a todos y siento algo de envidia, yo soy hija unica, una autentica putada en mi sentir,seria largo de contar pero en este momento lo que me viene a los dedos es escribir que fue muy frio y quizas por eso estoy tan deacuerdo con lo que dices de que el amor es energia, energia que a veces crees que trasmites ,energia que te llega sin tacto. Gracias por ella, aunque a veces no alcance su fin.

Espera a la primavera, B... dijo...

Sólo el amor nos cura. El que recibimos y sobre todo, el que dejamos que salga de nosotros. Y a ambos, a veces, los evitamos por miedo. Es curioso que el antídoto del miedo sea el amor.
Porque a veces pensamos que lo contrario al amor es el odio y no es del todo cierto, el odio nace del miedo, de un miedo vital a no controlarlo todo, de no poder controlar las reacciones de otro.

Sólo tengo clara una cosa: el amor cura, el amor de hechos y no el de gestos o palabras.

Un abrazo

Velda Rae dijo...

Espero que el resto de sus vidas lo hayan tocado hasta refalfiarse ( hartarse en versión asturtzale xD )

Nebroa dijo...

Para, te regalo un par de hermanos!! jaja! en serio, no sé lo que es estar en tu lugar, y no sé que Ana hubiese sido si no tuviera 5 hermanos pululando por mi vida... En fin, ayer mismo hablaba de esto con un compañero de trabajo, de esta entrada, y nos dio para mucho rato de conversación...al final llegamos un poco a lo que comentamos aquí, nada es para siempre, nada marca tanto como para no poder moldearnos de nuevo, y bueno, hay etapas muy importantes para el desarrollo, pero todo puede mejorar, si es que éstas no fueron buenas para nuestra alma
Un abrazo gigante! de hermana mayor :)

Como casi siempre Toni, deacuerdo con tus palabras acerca del amor. El que cura, mueve, llena, conmueve y rellena de nuevo, un besi

Velda, no lo dudo. Es más, pregúntaselo a ellos a ver qué dicen! :)