domingo, 17 de mayo de 2009

Otra tarde de estas

Domingo, de conversaciones de fútbol, de carretera de regreso, de siestas largas, de quedar para ir al cine...
Domingo, de despedidas en las escapadas, de visitar a los abuelos, de bajar a jugar al parque...
Domingo, de digestión pesada de paella, de poner en el sofá la resaca, de ver 3 pelis seguidas en casa de una amiga...
Domingo, de café con los de siempre, de partida de cartas, de agendas que planean la semana...

Domingo, el de ellos, el de los demás, el de vosotros. De qué está compuesta la tarde del mío?
De vacío, ansiedad, desasosiego, desesperanza, apatía, tristeza y ganas de nada. Futuro incierto, oscuro, cargado de mil sueños y sin alas que lo lleven al cielo.
El sentido de mi vida, o al menos el más habitual, siempre se muestra en los atardeceres del maldito domingo...

13 comentarios:

hécuba dijo...

Hoy, Nebroa, mi tarde de domingo está compuesta de los mismos ingredientes que la tuya.
Un abrazo.

silvo dijo...

La tarde del domingo suele ser un tanto depresiva, dado que viene detrás el lunes, pero hay que tomar fuerzas que, al menos, hay sueñños y habrá un momento para realizarlos, un abrazo

Para dijo...

Sin ingredientes por aqui, la sensacion de siempre, de no haber hecho nada de lo planeado y esta vez ni haberlo intentado, pero (volviendo a mi rollo con el agua) mañana voy a dar un manguerazo y a respirar las gotitas que salpiquen,y lo hare con tanta fuerza que van a llegar por ahi tambien...

cactus girl dijo...

La nulidad de esta tarde de mi domingo es tan grande, que hasta me apetecería tener algún desasosiego que me agitara un poco..

Besos desde el corazón

Thiry dijo...

Debe ser culpa de la globalización, porque aquí cruzando el charco pero hacia el sur idéntica tarde de domingo pero aún peor, me quedan 5 horas más que a ti para sufrirla.

Aida dijo...

No sé qué le pasa a la gente con los domingos. A mí siempre me gustaron mucho. Aprovecho para relajarme.
Anímate. La mayoría de cosas que no entristecen no merecen la pena.
Un abrazote!

hormiguita ana dijo...

no entiendo el porqué le tenemos esa 'fobia' a los domingos!!!

en solitario, o acompañados, es un buen día del finde, como el sábado, salvo que al día siguiente hay que madrugar y empezar con la rutina semanal!!!

en soledad o en compañía, a esas alas hay que sacarles brillo y volar, bien alto, aunq sea sólo con la imaginación!!!

;-)

rockdelgo dijo...

Es cierto que la tarde-noche del domingo suele ser de bajón; cuando estudiaba era peor que ahora: saber que mañana estaré otra vez con mis niños es incluso motivo de alegría.
¡Oye, arriba ese ánimo que cada día es una aventura nueva!
Un beso animoso!!

santiago dijo...

a todos nos pasa, decía un amigo mio:
¿te gusta Placido Domingo? y contestaba el interlocutor --más que maldito lunes.

Para casi todos el Domingo queda en casa
Un saludo

Josenín dijo...

Saludos Nebroa.

¡Qué quieres que te diga! El mes pasado tuve que trabajar los cuatro domingos. Este mes he librado los dos primeros, pero trabajo los tres siguientes y el primer domingo de junio. Los "maravillosos y sanísimos" turnos tienen esas cosas.

Yo ya no distingo los días de la semana por su nombre o por eso del fin de semana; para mí sólo hay dos tipos de día: trabajo o descanso. Da igual si se llaman lunes, martes, miércoles, etcétera. Ni siquiera si son fiestas o no.

La última Nochebuena y el día de Navidad me tocó el turno de mañana, y el día de Nochevieja estuve de noche. Y así llevo 21 años... y los que me quedarían si no fuera porque hay previsto un E.R.E. de esos a partir de julio.

Se me olvidaba. Eso de quedar con los amigos el fin de semana no sé cómo se hace, no tengo mucha práctica. Lo normal es quedar alguna tarde, cada dos o tres meses si hay suerte. Y gracias.

Resumiendo, los domingos sólo los noto porque se habla más de fútbol que el resto de la semana. ¡Qué ilusión! No sé si se nota un cierto tono irónico, pero es que el teclado no da para más.

Un abrazo.

Jose.

Nebroa dijo...

Bueno...yo, hoy es que no estoy al 100%, por lo que contestaros uno por uno vuestros comentarios sería, seguramente, muy aburrido para el lector.
Sólo quería daros las gracias, el vacío nunca se llena con cosas externas, pero es cierto que todos los demás trocitos de mi alma se hinchan cuando escribís aquí. Saber que hay corazones sueltos que dejan sus minutos en este rincón ya me alegra. Y eso, en días como estos, es más que suficiente. De verdad.
Un beso a todos, con abrazo detrás!

Fiebre dijo...

¡Cómo te entiendo joía!

Es impagable esto de tener una casa a la que volver...y que esté ocupada.

Nebroa dijo...

Cierto fiebre, es tal como lo has descrito, una casa en la que descansar, ocupada y llena de extraños conocidos! ;)